Espacio para compartir experiencias, historias y documentos que nos ayuden a ver la vida de los pueblos del mundo como una constante lucha contra quienes quieren hacer de la Vida Digna y el Buen Vivir Objetos Prohibidos.
jueves, 30 de agosto de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
Fría explicación de algo inexplicable
La pasión dura entre 4 y 7 años, al agotarse la atracción bioquímica.
En el enamoramiento se producen sustancias como las endorfinas y las encefalinas, las cuales producen los mismos efectos que los analgésicos derivados del opio, explicó Gilda Flores Rosales, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al señalar que la pasión en la pareja tiene caducidad, porque dura entre cuatro y siete años debido a que la atracción bioquímica se agota.
Hoy día, añadió, el Cupido del siglo XXI es cibernético; sin embargo, las relaciones que se establecen a través de Internet no pasan por la etapa biológica. "Se requiere una distancia máxima de 50 metros para enamorarse", apuntó la especialista del Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán.
Recordó que el enamoramiento es un fenómeno humano con bases biológicas y no tiene relación con el corazón. "Ése es el mito romántico de los trovadores del siglo XII".
Indicó que los sentidos son la puerta de acceso al sentimiento del amor "y una vez adentro, comienza una guerra química, hormonal y eléctrica; toda una alquimia corporal". En lugar de lanzar flechas, el "cupido moderno" envía feromonas, sustancias que secretamos en axilas y entrepiernas, causantes de ese olor característico que, de manera romántica, se denomina aroma.
“Este proceso originalmente fue conocido como el sexto sentido en las mujeres; sin embargo, ahora se sabe que se basa en lo que los científicos llaman ‘la fórmula de Cupido’”, señaló en un comunicado de la UNAM.
Las citadas sustancias son detectadas por una zona en la nariz denominada órgano vomeronasal. En esta etapa, de inmediato se dispara una señal eléctrica al cerebro, que llega directamente al tálamo, núcleo que participa en dos grupos de sensaciones: discriminativas y afectivas.
Ahí empieza el metabolismo bioquímico y el cerebro libera neurotransmisores, como feniletilamina, "directora de orquesta de sustancias liberadas en cascada, que comparten el impulso genético de la reproducción. Una vez que inunda el cerebro, aparecen la dopamina, la norepinefrina y la serotonina, y continúa hasta la oxitocina", precisó.
La dopamina, explicó, se encarga de generar un estado de felicidad; la norepinefrina provoca la sensación de mariposas en el estómago y la dilatación de pupilas; la serotonina produce exaltación y euforia, en tanto la oxitocina se relaciona con los patrones sexuales, la conducta maternal y paternal. "Si realizáramos una resonancia magnética del cerebro de una persona durante la primera oleada de amor, observaríamos zonas bloqueadas como la del habla, la de la visión periférica y la del oído. No escuchamos bien, no vemos bien, no hablamos ni caminamos bien", detalló.
Otras sustancias que se producen durante el enamoramiento son las endorfinas y las encefalinas, neurotransmisores opioides que se originan en el sistema nervioso central como moduladores del dolor, temperatura corporal, hambre y funciones reproductivas. Crean los mismos efectos que los analgésicos derivados del opio. Brindan tranquilidad biológica interna, y hacen sentir unas ganas enormes de reír. "No podemos ocultar el amor."
En el enamoramiento se producen sustancias como las endorfinas y las encefalinas, las cuales producen los mismos efectos que los analgésicos derivados del opio, explicó Gilda Flores Rosales, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al señalar que la pasión en la pareja tiene caducidad, porque dura entre cuatro y siete años debido a que la atracción bioquímica se agota.
Hoy día, añadió, el Cupido del siglo XXI es cibernético; sin embargo, las relaciones que se establecen a través de Internet no pasan por la etapa biológica. "Se requiere una distancia máxima de 50 metros para enamorarse", apuntó la especialista del Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán.
Recordó que el enamoramiento es un fenómeno humano con bases biológicas y no tiene relación con el corazón. "Ése es el mito romántico de los trovadores del siglo XII".
Indicó que los sentidos son la puerta de acceso al sentimiento del amor "y una vez adentro, comienza una guerra química, hormonal y eléctrica; toda una alquimia corporal". En lugar de lanzar flechas, el "cupido moderno" envía feromonas, sustancias que secretamos en axilas y entrepiernas, causantes de ese olor característico que, de manera romántica, se denomina aroma.
“Este proceso originalmente fue conocido como el sexto sentido en las mujeres; sin embargo, ahora se sabe que se basa en lo que los científicos llaman ‘la fórmula de Cupido’”, señaló en un comunicado de la UNAM.
Las citadas sustancias son detectadas por una zona en la nariz denominada órgano vomeronasal. En esta etapa, de inmediato se dispara una señal eléctrica al cerebro, que llega directamente al tálamo, núcleo que participa en dos grupos de sensaciones: discriminativas y afectivas.
Ahí empieza el metabolismo bioquímico y el cerebro libera neurotransmisores, como feniletilamina, "directora de orquesta de sustancias liberadas en cascada, que comparten el impulso genético de la reproducción. Una vez que inunda el cerebro, aparecen la dopamina, la norepinefrina y la serotonina, y continúa hasta la oxitocina", precisó.
La dopamina, explicó, se encarga de generar un estado de felicidad; la norepinefrina provoca la sensación de mariposas en el estómago y la dilatación de pupilas; la serotonina produce exaltación y euforia, en tanto la oxitocina se relaciona con los patrones sexuales, la conducta maternal y paternal. "Si realizáramos una resonancia magnética del cerebro de una persona durante la primera oleada de amor, observaríamos zonas bloqueadas como la del habla, la de la visión periférica y la del oído. No escuchamos bien, no vemos bien, no hablamos ni caminamos bien", detalló.
Otras sustancias que se producen durante el enamoramiento son las endorfinas y las encefalinas, neurotransmisores opioides que se originan en el sistema nervioso central como moduladores del dolor, temperatura corporal, hambre y funciones reproductivas. Crean los mismos efectos que los analgésicos derivados del opio. Brindan tranquilidad biológica interna, y hacen sentir unas ganas enormes de reír. "No podemos ocultar el amor."
Y SI DESPUÉS DE TANTAS PALABRAS... Cesar Vallejo
¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da...!
¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!
Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena...
Entonces... ¡Claro!... Entonces... ¡ni palabra!
Nada es lo mismo
La lágrima fue dicha...
Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando a las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
Nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
Ángel González
México: juventudes lanzadas al vacío
Juan Pablo Proal
Proceso
“Cada hora de tiempo perdido en la juventud es una posibilidad más de desgracia en la adultez”: Napoleón Bonaparte.
En México los jóvenes no tienen derecho
al bienestar. El sistema educativo carece de espacios para ellos: los
trata como a un mendigo en un crucero. Cursar una carrera se ha
convertido en un lujo que sólo un puñado puede darse.
En el periodo de admisión de 2012, tan
sólo la UNAM tuvo que rechazar al 90 por ciento de los aspirantes, un
aproximado de 60 mil jóvenes. Muchos de ellos insisten año con año en
ingresar a alguna universidad pública, en un peregrinar encomendado a la
fe.
A continuación presento cuatro historias de rechazo de los miles de relatos desoladores que padecen las familias mexicanas.
Jannete Martínez Galindo.
Valle de Chalco, Estado de México, 1985.
Valle de Chalco, Estado de México, 1985.
En 2004 presenta el examen de admisión
para ingresar a la carrera de Pedagogía, en la UNAM. Le faltan quince
aciertos para ser aceptada. Miembro de una familia de siete integrantes,
se ve obligada a buscar trabajo. La aceptan en una sucursal de la
tienda departamental Sears, en el área de ventas. Trabaja de las nueve
de la mañana a las diez de la noche con un día de descanso entre semana.
En los pocos ratos libres que tiene, estudia por su cuenta. Dos años y
medio después aplica nuevamente para la misma carrera y por segunda
ocasión la rechazan:
“Me empiezo a dar cuenta que mis
compañeros de trabajo son profesionistas, yo tenía un compañero
ingeniero industrial, otra abogada, una tenía una maestría y
desempeñaban el mismo cargo que yo, al final veo que tener una
licenciatura no te garantiza un trabajo”.
En enero pasado intenta ser parte de la
UNAM por tercera ocasión, esta vez para Historia. Tampoco tiene éxito.
Lleva sus papeles a la Escuela Nacional de Antropología e Historia, no
la aceptan. Finalmente, en mayo pasado, ocho años después de concluir la
preparatoria, le avisan que fue admitida en la Universidad Pedagógica
Nacional.
José Ignacio Valencia Robles.
La Perla, Estado de México, 1988.
La Perla, Estado de México, 1988.
Cuando cumple tres años de edad, su papá
avisa a la familia que migrará a Los Ángeles, Estados Unidos. Jamás
regresa. Su madre termina por educar y mantenerlos a él y su hermana,
cuatro años mayor. En 2006 presenta el examen de admisión para estudiar
Derecho en la UNAM. Lo rechazan. En 2009 concursa para Ciencias de la
Comunicación en Ciudad Universitaria, tampoco lo aceptan. Ese año
intenta ser incluido en esa misma carrera, pero en la Facultad de
Estudios Superiores Aragón. También le cierran las puertas. Insiste dos
veces más, obtiene los mismos resultados. Entra a trabajar a una
farmacia como asalariado y, a la par, se suma al Movimiento de
Aspirantes Excluidos de la Educación Superior. Gracias a su
participación social, consigue una beca. Actualmente estudia
Comunicación en la Universidad Insurgentes.
Cintia Guadalupe Rodríguez Valle.
Distrito Federal, 1991.
Distrito Federal, 1991.
En 2009 presenta dos exámenes para
estudiar administración en la UNAM. No ingresa. Para ayudarle a su
madre, comerciante, comienza a deshebrar pantalones de mezclilla a
cambio de cincuenta centavos por pieza. En promedio, gana 250 pesos
semanales por terminar 500 prendas.
En 2010 hace un intento para entrar a la
máxima casa de estudios y otro a la Universidad Autónoma Metropolitana.
No tiene éxito. De 2009 a 2012 aplica para seis exámenes, no entra a
escuela alguna. En abril pasado consigue salir sorteada en la
Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Actualmente estudia
Comunicación y trabaja tres días a la semana como capturista a cambio de
trescientos pesos, mismos que le alcanzan para pagar los pasajes del
transporte público.
José Luis Morones Cruz.
Chimalhuacán, Estado de México 1986.
Chimalhuacán, Estado de México 1986.
Su padre es taxista y su madre atiende
un negocio en un mercado. Debido a los bajos ingresos de ambos, es
imposible imaginar que le puedan pagar una escuela privada a él y a sus
dos hermanos. Presenta exámenes para la UNAM y la UAM: no lo aceptan.
Ingresa al sorteo de la Universidad
Autónoma de la Ciudad de México, no entra en la primera ronda, pero,
gracias al sistema de esta casa de estudios, obtiene un lugar para el
periodo siguiente. En el ínterin, comienza a estudiar cursos de cine
documental y periodismo en el Faro de Oriente.
Ha filmado siete obras, algunas han sido
presentadas en la Cineteca Nacional, en el festival DocsDF y una muy
pronto en Europa. Dejó los estudios: los considera una pérdida de
tiempo.
-.-
Estas cuatro historias tienen un punto
en común: el Faro de Oriente. En los largos periodos en que presentaban
sus exámenes de admisión, ellos fueron acogidos por este espacio
cultural ubicado en la calzada Ignacio Zaragoza, entre los metros
Acatitla y Peñón Viejo. Este foro se dedica a ofrecer talleres de
formación artística y artesanal a la clase popular. Los jóvenes llegan
con la seguridad por los suelos, sintiéndose fracasados. Ahí les dan
fuerza para creer en ellos.
-.-
México arroja a sus jóvenes al vacío. La
mayoría no tiene más opción que las universidades públicas. Muchos
estudian por años, presentan exámenes de escuela en escuela y en toda
les cierran las puertas en su cara.
El mundo laboral es igual de desolador.
Empleos mecánicos, rutinarios y con nulos retos intelectuales a cambio
de míseros pagos. De acuerdo con el INEGI, hasta junio de 2012 el 34.6
por ciento de la población con secundaria estaba subocupada; según la
misma fuente, el promedio del salario diario del país es de 263.7 pesos.
Estas son las oportunidades que el país
ofrece a sus jóvenes. No hay derecho a estudiar, tampoco a un empleo
decente ni mucho menos a una vida medianamente digna. Como en la selva,
sólo sobrevive el más apto.
Twitter: @juanpabloproal
La llama muerta. Riszard Kapuscinski
La llama muerta
Querido Señor:
¿Por
qué no dejas el sol para la noche, cuando más lo necesitamos?
BARBARA (Cartas de los niños a Dios, Ed. Pax,
1978)
La revolución puso fin a la
soberanía del sha. Destruyó su palacio y enterró la monarquía. Este acontecimiento
tuvo su principio en un aparentemente pequeño error que había cometido el poder
imperial. El poder dio un paso en falso y se condenó a la destrucción.
Por lo
general, las causas de una revolución se buscan entre las condiciones
objetivas: en la miseria generalizada, en la opresión, en abusos escandalosos.
Pero este enfoque de la cuestión, aunque acertado, es parcial, pues condiciones
parecidas se dan en decenas de países y, sin embargo, las revoluciones estallan
en contadas ocasiones. Es necesaria la toma de conciencia de la miseria y de la
opresión, el convencimiento de que ni la una ni la otra forman parte del orden
natural del mundo. No deja de ser curioso que sólo el experimentarlas, por más
doloroso que ello resulte, no es, en absoluto, suficiente. Es imprescindible la
palabra catalizadora, el pensamiento esclarecedor. Por eso los tiranos, más que
al petardo o al puñal, temen a aquello que escapa a su control: las palabras.
Palabras que circulan libremente, palabras clandestinas, rebeldes, palabras que
no van vestidas de uniforme de gala, desprovistas del sello oficial. Pero
ocurre también que precisamente las palabras oficiales, con su uniforme y su
sello, provocan una revolución.
Hay que
distinguir la revolución de la revuelta, del golpe de Estado o de palacio. Un
atentado o una sublevación militar se pueden planificar; una revolución, jamás.
Su estallido, el momento en que se produce, sorprende a todos, incluso a
aquellos que la han hecho posible. Se quedan atónitos ante el cataclismo que
surge de repente y arrasa todo lo que encuentra en su camino. Y lo arrasa tan
irremisiblemente que al final puede destruir hasta los lemas que lo
desencadenaron.
Es
errónea la creencia de que los pueblos maltratados por la historia (que son la
mayoría) viven con el pensamiento puesto en la revolución, que ven en ella la
solución más sencilla. Toda revolución es un drama, y el hombre evita
instintivamente las situaciones dramáticas. Cuando se encuentra en situación
semejante, busca febrilmente salir de ella; aspira a la tranquilidad, a la
rutina de cada día. Por eso las revoluciones nunca duran mucho tiempo. Son el
último cartucho, y cuando un pueblo decide echar mano de él es porque una larga
experiencia le ha enseñado que no le queda ninguna otra salida. Todos los demás
intentos han fracasado; han fallado los demás recursos.
lunes, 27 de agosto de 2012
Saludo e invitación del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad al Movimiento #Yosoy132
Saludo e invitación del Movimiento por la Paz con
Justicia y Dignidad al Movimiento #Yosoy132
Parafraseando a Simone Weil: Cuando se vive una
guerra sin sentido, la violencia que muy cuestionablemente era un medio, se
convierte en un fin en sí mismo. No empecemos otra vez la guerra de Troya.
Compañeras y compañeros:
Llevamos más de un año
como Movimiento buscando a nuestros desaparecidos y buscando justicia para
nuestros muertos. En ese tiempo hemos recorrido el país y hemos visto y
escuchado como los señores del dinero y de la muerte han hecho de México un
museo del horror donde lo inhumano se ha vuelto la constante. Hemos visto y
escuchado también como la mayoría de esas víctimas son jóvenes, hombres y
mujeres como ustedes a los que el sistema, el Estado y el crimen organizado les
quitaron la vida. Jóvenes como ustedes eran Alí Cuevas, estudiante de la FFyL
víctima de feminicidio, como Carlos Sinhue Cuevas, estudiante también de la
FFyL, como Adriana Morlett y Joaquin Carmona, estudiantes de Fac. Arquitectura
y como Jorge Mercado y Javier Arredondo, estudiantes del Tecnológico de
Monterrey; todos ellos asesinados. Por ellos, por ellas y por todos los muertos
de la estúpida guerra de Calderón, les pedimos un minuto de silencio.
Desde que nacimos como Movimiento por la Paz con
Justicia y Dignidad encontramos organizaciones políticas y sociales que nos
tendieron la mano desinteresadamente. También observamos como nuestro dolor y
dignidad generó simpatía en mucha gente que nunca antes había participado en
movimientos sociales. Con todos ellos y ellas caminamos al norte del país para
llegar hasta Ciudad Juárez, centro del dolor y la barbarie. Luego fuimos al sur
y pedimos disculpas a los migrantes centroamericanos que también reciben tratos
inhumanos por parte del Estado mexicano y del crimen organizado. Lo más
importante: por todo el país encontramos hombres y mujeres dignos que se
resisten a la política de muerte de Calderón.
Movidos por la pedagogía del diálogo y en un
esfuerzo por visibilizar a las víctimas, en nuestro existir hemos dialogado con
todos los que han querido escucharnos, y también hemos escuchado a todos los
que respetuosamente nos han hablado. Hemos vivido el dolor de perder a tres
compañeros: Don Trino y Pedro Leyva de Sta. María Ostula y Nepomuceno Moreno,
un padre que buscaba a su hijo. También sufrimos la desaparición forzada de
Marcial Bautista y Eva Alarcón, campesinos ecologistas del estado de Guerrero.
Hemos sentido como la angustia y la desesperación de nuestros compañeros y
compañeras crece al no encontrar sus hijos, hijas, padres, madres, hermanos,
hermanas... Hemos tenido alegrías y dolores. Hemos tenido aciertos y errores. Y
siempre, en todo momento, hemos mirado a los ojos y hemos puesto nuestra
dignidad por delante.
La emergencia nacional que diagnosticamos en 2011
se sigue agudizando: la violencia y la impunidad van en aumento y en los
últimos días encontró una nueva víctima: la democracia, esa que no alcanzó a
nacer en nuestro país. Como en 2011 seguimos insistiendo que los mexicanos
necesitamos de un nuevo pacto social que nos permita construir el piso mínimo
para rescatar a la nación.
Hoy estamos acá porque hemos visto con asombro y
gozo muchas calles y plazas de nuestro país ocupadas por su alegría; si
nosotras y nosotros mostramos el rostro del dolor e hicimos visible la tragedia
que enluta a decenas de miles de mexicanos, la emergencia nacional que la
violencia y la guerra provocaron, ustedes han revelado la cara más hermosa y
limpia de la patria: la de una juventud que no se rinde ante el desánimo y
enfrenta con valor e imaginación a la oscuridad.
Queremos que sepan que nos gusta mucho lo que
hacen y cómo lo hacen. Que vemos en ustedes una parte de ese México digno que
enfrenta a la muerte que la clase política nos impone. Con sus cantos y
consignas, con su ingenio e inteligencia, han retomado la dignidad de la
palabra verdadera, de la palabra que no esconde sino revela. Por eso les
decimos que junto a ustedes caminamos y seguiremos caminando, porque nosotros
creemos que la paz justa y digna por la que luchamos no es posible sin
democracia.
En estos días, 80 compañeros de nuestro Movimiento
se sumergen en las entrañas del imperio más poderoso de la historia.
Acompañados de más de 100 organizaciones de Estados Unidos de Norteamérica que
se han hermanado con nuestra causa, recorrerán 27 ciudades de ese país en un
esfuerzo por articular a nuestros pueblos en una lucha por la paz y juntos
exigir el fin de la política militarista en combate contra las drogas. A si
mismo seguiremos incansablemente visibilizando el dolor y poniendo las miradas
del mundo en nuestro país, éste al que lentamente asfixian. Estamos allá porque
sus gobiernos nos impusieron una guerra. Tuvimos que ir nosotros porque los
gobiernos mexicanos son serviles y obedientes, y porque entendimos, gracias a
ustedes y a muchos otros, que es el tiempo de los ciudadanos.
Por dichas razones y ahora que somos muchas y
muchos los que en las calles, en nuestros distintos espacios y de diversas
formas, nos hemos movilizado por el fin de la violencia y de un régimen
autoritario, invitamos a todas las organizaciones y a todos los ciudadanos a
sumarse a una Jornada internacional de 10 días por la paz y los derechos
humanos que inicia con el cierre de la caravana en Washington DC el 12 de
septiembre y que busca concluir el 21 de septiembre, día internacional por la
paz.
Durante esos 10 días buscaremos llenar de
contenidos, en el más amplio sentido, las demandas nacionales de justicia, de
dignidad y de paz. Demandas que tantas veces, por muchos años y por diversos
movimientos, se han enarbolado para reconstituir el pacto social y el país que
nos corresponde.
Compañeras y compañeros,
Aquí seguimos, caminando
por la paz, la justicia y la dignidad. Seguiremos hasta ver que esta guerra
termine, hasta que nos devuelvan a nuestros desaparecidos y encontremos
justicia para nuestros muertos.
Aquí seguimos y seguiremos luchando contra la
muerte.
Viva la vida
Viva el #YoSoy132
18 de agosto de 2012
Atentamente
Movimiento por la Paz con Justicia y
Dignidad.
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