tu vida es tu vida
no dejes que entre a un club de sumisión fumada
estad atento.
siempre hay salidas.
hay una luz en algún lugar.
puede que no sea mucha luz pero
vence a la oscuridad
estad atento.
los dioses te ofrecerán posibilidades
conócelas.
tómalas.
no puedes vencer a la muerte pero
puedes vencer a la muerte en vida, a veces
y mientras más seguido aprendas a hacerlo
mayor luz habrá.
tu vida es tu vida
sabedlo mientras la tienes.
tú eres maravilloso
los dioses esperan para deleitarse
en ti.
Espacio para compartir experiencias, historias y documentos que nos ayuden a ver la vida de los pueblos del mundo como una constante lucha contra quienes quieren hacer de la Vida Digna y el Buen Vivir Objetos Prohibidos.
viernes, 25 de noviembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
sábado, 19 de noviembre de 2011
"Una sabiduría que se tieneque exportar"
Por ÁNGELES NIETO
Neuquén > Manu Chao es un nombre que revaloriza la palabra y le devuelve el status y la importancia que ésta tenía en las sociedades más antiguas, donde un simple dicho era garantía de compromiso. Es por eso que tras la palabra empeñada dos años atrás, cuando tomó contacto por primera vez con los obreros de Fasinpat, el cantante franco-español regresa mañana a la ciudad, para celebrar los diez años de lucha y control obrero. Una década en la que los ceramistas han recuperado no sólo su fuente de trabajo y su dignidad como tales, sino un período en el que han servido de modelo para otros y donde demostraron que la “utopía” cooperativa es posible. Incluso en el contexto del capitalismo más depredador.
Neuquén > Manu Chao es un nombre que revaloriza la palabra y le devuelve el status y la importancia que ésta tenía en las sociedades más antiguas, donde un simple dicho era garantía de compromiso. Es por eso que tras la palabra empeñada dos años atrás, cuando tomó contacto por primera vez con los obreros de Fasinpat, el cantante franco-español regresa mañana a la ciudad, para celebrar los diez años de lucha y control obrero. Una década en la que los ceramistas han recuperado no sólo su fuente de trabajo y su dignidad como tales, sino un período en el que han servido de modelo para otros y donde demostraron que la “utopía” cooperativa es posible. Incluso en el contexto del capitalismo más depredador.
Activista de primera fila, José Manuel Thomas Arthur Chao dice que “es un honor” tocar en la fábrica y que va a “poner toda la carne en el asador”. Y no es para menos. El músico ha prestado su voz para difundir distintos ejemplos de resistencia en todo el mundo, demostrando la coherencia entre acción y discurso de la que muchos otros artistas, que se dicen contestatarios, carecen.
Ciudadano del mundo y ocupado en distintas causas, en Argentina ha colaborado con Radio la Colifata del psiquiátrico Borda, con quienes grabó un disco; ha realizado conciertos a beneficio de la revista La Luciérnaga de Córdoba, un proyecto que intenta recuperar a los niños de la calle como sujetos y revindicar sus condiciones de trabajo; y viene de ofrecer anoche un show en Mendoza a beneficio del barrio La Gloria, para desembocar aquí en la celebración obrera.
Previo a su llegada a la ciudad, y mientras se dispone amablemente a conceder su palabra a distintos medios de todo el país, Manu Chao comentó lo que significa para él poder participar de este evento. Habló de la crisis económica europea, el nacimiento de un nuevo movimiento como son los Indignados en todo el mundo y de su responsabilidad como músico de “pasar mensajes de otra gente” que no tiene acceso al micrófono.
¿Qué significa estar en la celebración de los 10 años de Fasinpat?
Primero, decir que es un honor tocar allí. Tuve la suerte de visitar la fábrica hace dos años y la verdad me quedé súper impresionado por el trabajo, el compromiso y por cómo está funcionando. Realmente fue impresionante para mí, y la lucha de esa gente es un ejemplo para muchos. Cuando fuimos allí, como estábamos de gira no pudimos hacer nada pero hicimos el pacto entre nosotros de que algún día vendríamos a tocar. Estoy súper feliz de que se pueda hacer y que el domingo estemos todos juntos allí, de que se realice… Y poner toda la carne al asador para que sea positivo pa’ la fabrica y pa` todos los obreros.
¿Qué fue lo que más le impactó en aquella visita de 2009?
Lo impactante como novato, porque nunca trabajé en una fábrica así, fue pues que nosotros nos manejábamos en equipo de 12, 15 ó 29 personas. Y claro… ver una fábrica tan grande, con tanta gente trabajando, donde cada uno, cada parte de la cadena es importante. Y llevar eso de una manera armoniosa y que funcione todo, es impresionante. Esa fábrica, para quien no está acostumbrado, esas máquinas tan grandes, pues da un respeto. Porque dices ¿cómo puede funcionar eso? Y lo hace con la sabiduría de mucha gente. Y eso es súper impresionante.
Casi utópico…
Sí, y que funciona. Eso es lo increíble. Lo de Zanon es un ejemplo importantísimo a nivel mundial. Creo que no hay tantas fábricas que funcionen así. Son, de cierto modo, precursores. De ahí que la experiencia y lo que hacen es muy valioso.
Sirve como modelo…
La problemática que viven allí (por Zanon) cada vez se hace más mundial. Cada vez hay más fábricas que están cerrando donde los dueños se desresponsabilizan de todo. Ahora esta ocurriendo mucho en Europa. Evidentemente hay algunas tentativas de autogestión que están funcionando también, pero creo que Zanon es un ejemplo que tiene años y que puede ser súper valioso para cualquier experiencia que se haga en Europa o en otros lados. Hay ahí una sabiduría que se tiene que exportar.
Mencionaste Europa. ¿Cómo describiría la crisis que se refleja en los medios?
Hombre, lo que se está viendo es que el problema lo han creado los bancos y los ricos, y quien lo está pagando es la clase obrera. Entonces ahí hay algo que es súper injusto, y que no sé hasta dónde nos va a llevar. Hablando sólo de mi barrio, que es un barrio obrero, allí a los trabajadores les han recortado la paga. Es cada vez más difícil mantener la familia. La crisis la están pagando los obreros. Eso es una carga muy fuerte, porque el sacrificio que se le pide es enorme. Entonces la situación no sé hasta que punto va a ser aguantable.
El Movimiento de los Indignados en España son como un síntoma…
El movimiento de los Indignados creo que es algo que está naciendo con mucha espontaneidad. Esos movimientos ocurrieron muchas veces a lo largo de mi propia vida, no? Y participé en varios. Pero esta vez me parece que hay algo muy interesante y positivo, que es que estoy notando que detrás de esos movimientos está el pueblo entero apoyando. Hace unos años se creaban esos movimientos y participábamos. Pero de cierto modo la mayoría lo veía un poco como una pandilla de iluminados. Hoy en día cambió bastante. De nuevo hablo de mi barrio porque es ahí donde verdaderamente puedo tomar la temperatura. Y pues, el pueblo mismo, las señoras y gente que capaz no está muy politizada, están apoyando al movimiento.
Las señoras mayores de mi barrio que a veces me ven ahí y me regañan: ´Oye, ¿fuiste a cantarle a los chicos?´ (se ríe). Me regañan si no voy a cantar allí, eh? Y es muy positivo porque es la primera vez que noto eso. Evidentemente, la cruda realidad de que no hay un político que sirva en nuestros países, el pueblo entero ya lo ha asumido.
En ese contexto, ¿cómo ve a Latinoamérica?
Actualmente lo que está aconteciendo es mucho más esperanzador de lo que está sucediendo en Europa. De eso no hay duda. No soy experto en política y economía, pero creo que comparado con el pesimismo y ese ambiente medio decadente que está aconteciendo en Europa, aquí (por Argentina) se nota una vitalidad mucho más optimista. Aunque los problemas no se resuelvan porque hay problemas que siguen estando.
De todas las causas con las que está comprometido, ¿cuál considera la más urgente?
Hay tantas urgencias. Emergencias diría actualmente. Es muy amplio. Evidentemente creo que la conciencia ecológica es muy importante a medio plazo, por nuestros hijos, no? Pero también eso está muy ligado al problema económico general. Entonces, el punto clave para resolver todo lo demás es un problema de economía. De dinero mal repartido, creo que ahí está. Y todo el mundo se dio cuenta. Ahora en Europa realmente fue increíble. Durante años todos los gobiernos, fueran de derecha o de izquierda, dijeron que no había dinero para educación, pa’ los hospitales, pa’ nada. Y el día que los bancos tuvieron problemas ahí salió dinero por todos lados.
Una cuestión de prioridades…
Pues claro, y ahí fue descarado. La gente que años y años que nos dicen que no hay dinero pa’ nada. Unos decían que era mentira, otros decían que era verdad. Pero bueno... de repente sacaron tanto dinero para salvar a los bancos….
¿Cuál considera que sería el comienzo?
Lo ideal sería cambiarlo todo. Pero medidas a corto plazo, eficaces. Nosotros estamos comentando hace años una cosa que me parece totalmente lógica, que es que todas las transacciones de bolsa paguen impuesto. Todos pagamos impuestos cuando trabajamos ¿por qué los especuladores no? Eso es insoportable. Que no nos digan que no hay dinero, el dinero esta ahí, estaría en la recaudación de impuestos sobre las transacciones de bolsa y la especulación.
¿Como músico considera que tiene mayor responsabilidad a la hora de hablar o decir algo?
La responsabilidad hoy la tenemos todos. No es una cuestión de gremio. Ya todos nos estamos dando cuenta que si la maquinaria loca del mundo económico sigue estando así, dejamos un infierno pa’ nuestro hijos. Cada uno a su nivel aporta su granito. Como músico mi responsabilidad la tengo clara. Tengo acceso al micrófono, lo que quiere decir que tengo acceso al altavoz. Que mi responsabilidad, por ese "micro" al cual tengo alcance, es que puedo pasar mensajes de otra gente que no lo tiene. Pero cada uno en los suyo, en su gremio, en lo que sabe hacer, puede aportar algo.
En una entrevista decía que el I Ching era el libro más importante en su vida…
Es un libro fabuloso el I Ching pero también hay otros. A nivel social, un escritor que es muy importante para mí es Eduardo Galeano con “Venas abiertas de América Latina” o “Memorias del fuego”. A nivel de cómo funciona el mundo y cómo fue realmente la historia Latinoamericana, hoy hablaría de Galeano y se los aconsejo a todos. Y, capaz que ya lo ha hecho y me equivoque en lo que estoy diciendo, pero sería ideal que esa lucha de los obreros de Zanon, algún día Eduardo la escribiera.
http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2011/11/19/una-sabiduria-que-se-tieneque-exportar_127881
¿Vale la pena?*
Testimonios de jornaleras mexicanas en Nueva York
Joseph Sorrentino
El día de Olga comienza alrededor de las 5:00 horas. “Me levanto y preparo el desayuno para mi esposo y mis hijos”, dice. Mientras su marido come, ella toma una ducha rápida. “Llevo a mi esposo a su trabajo a las 7:00, regreso para dejar a mis hijos en la escuela a las 7:30 y me voy a trabajar a las 7:45”. “Entonces, dependiendo de la época del año, Olga, que es una jornalera, trabaja ocho horas clasificando cebollas en una planta empacadora, o diez en la siembra o hasta 12 horas en la cosecha de la cebolla. Y, de nuevo dependiendo de la temporada, trabaja seis días a la semana o los siete. Cuando llega a casa, descansa unos 30 minutos antes de comenzar sus labores nocturnas, que incluyen hacer la cena, ayudar a sus dos hijos más chicos con la tarea de la escuela, lavar ropa y hacer algo de limpieza. “De hecho, trabajo desde las cinco de la mañana hasta las 11 de la noche”, dice.
Gloria Jasso, otra jornalera, lo describe así: “Siendo una trabajadora del campo, una tiene dos trabajos o de hecho más de dos”.
Aunque nadie puede decir con exactitud cuántos trabajadores agrícolas hay en el oeste de Nueva York, las estimaciones van de 60 mil a 80 mil. La inmensa mayoría provienen de México o son mexico-estadounidenses y se sabe que más de la mitad de todos los jornaleros mexicanos están aquí ilegalmente. Hasta hace poco, el trabajo agrícola era realizado casi exclusivamente por hombres jóvenes, pero eso está cambiando. “Durante los cinco o seis años recientes ha habido un aumento en el número de mujeres que trabajan en granjas”, dice Ami Kadar, una defensora de los trabajadores del campo. Una encuesta realizada en 2007 por el Departamento de Trabajo encontró que en todo Estados Unidos (EU) 22 por ciento de los jornaleros eran mujeres. Kadar piensa hoy el porcentaje podría ser 50 en algunas áreas.
Son varias las razones por las que cada vez más mexicanas están trabajando en las granjas. “La pobreza está empeorando en México”, afirma Kadar, “y eso está enviando un montón de mujeres al Norte. Ellas quieren ganar dinero también”.
Muchas mujeres también han decidido arriesgarse a entrar a EU para reunirse con sus esposos o novios que trabajan aquí. Tradicionalmente, los mexicanos regresaban a sus pueblos cuando no había mucho trabajo acá. Pero el reforzamiento de la seguridad en la frontera ha hecho que quienes están aquí ilegalmente sientan miedo de regresar a México; ya no van ni de visita, pues ya no podrían regresar. Así, los hombres se quedan en EU durante años y a veces de forma permanente. De hecho, hay muchos pueblos en México vacíos de hombres sanos y jóvenes. Las mujeres, cansadas de esperar a que los hombres regresen, deciden irse a EU y a veces con los hijos a cuestas, para trabajar juntos.
Hoy día otra de las razones que se cita a menudo del porqué la gente está saliendo de México es la violencia generada por la guerra contra las drogas.
Pero la razón principal por la cual hay más mujeres que trabajan en el campo es su deseo de ofrecer algo mejor para su familia. “Quiero ver a mis hijos crecer y estudiar –dice Jasso–. Quiero que tengan mejores empleos y oportunidades. Eso no es posible en México”. Pero los desafíos y sacrificios son muchos.
Olga no trabajaba en el campo ni hacía mucho trabajo manual en México. Durante 13 años laboró en una papelería con un salario de 800 pesos por semana.
“Nunca había plantado nada antes, y el trabajo era tan difícil. Lloré por meses cuando vine por primera vez. Mi trabajo (en México) era limpio. Aquí estoy bajo el sol, con calor, en la tierra...”, dice. Durante la siembra,
Olga pasa seis u ocho horas inclinada, colocando las cebollas en la tierra. Incluso ahora, se siente adolorida durante los primeros días. Olga prefiere trabajar en el área de clasificación de cebollas, aunque gana menos dinero allí. En un día laborioso, hasta cinco mil libras (unos 11 mil kilos) de cebollas por hora serán clasificadas por Olga y otra mujer. Aunque es más fácil que trabajar en los campos, esta labor también repercute en su cuerpo. “Tener que permanecer en un mismo lugar (para ordenar las cebollas) es difícil. “Mi espalda, mis brazos, me duelen... mis pies y piernas se hinchan. Casi todas las mujeres tienen venas varicosas, yo las tengo también”, dice.
“Cualquier tipo de trabajo en el campo tiene sus desafíos. Las frambuesas, por ejemplo, son fáciles de recoger, pero su cosecha es en junio y un día caluroso puede dejar a una persona agotada. Jasso prefiere la cosecha de fresas, que implica estar arrodillada todo el día, algo que la deja adolorida y deshidratada. Y cuando Janet López pasa el día trabajando en el campo de tomates, termina con las manos rojizas, un poco hinchadas y con ampollas. Al final de la jornada, las mujeres están cansadas y sucias. “Todo lo que quiero hacer es dormir”, dice Laura Gutiérrez López. Pero no puede. Al igual que las otras mujeres jornaleras, más trabajo les espera al regresar a casa.
En México, especialmente en las zonas rurales, las mujeres asumen el rol tradicional de cuidado de los hijos y las tareas domésticas, aun cuando trabajen fuera de casa. “Los hombres piensan: ‘yo trabajo fuera del hogar, ya es suficiente’”, dice López. “Muchas mujeres trabajan en el campo y además tienen que limpiar, cocinar y bañar a sus hijos”. Ciertamente, no siempre es así. López y varias mujeres más dicen que sus maridos tratan de apoyar en las tareas domésticas, por lo general en la cocina, pero muchas veces no es posible. “Mi esposo no puede ayudar porque trabaja diez o 14 horas y llega a casa muy tarde”, dice Jasso. “Casi nunca come con la familia”.
Todo este trabajo –en el campo y en la casa– deja a las mujeres muy poco tiempo para convivir con sus hijos. “Durante la cosecha, el trabajo es de lunes a sábado y los domingos a veces”, dice Olga. “Son 11 horas al día, más o menos. Me siento mal. Cuando salgo de casa, ellos están durmiendo y cuando regreso ya se acostaron. Sé que estamos ganando dinero, pero pasan días enteros sin poder ver a mis hijos.
Ningún texto sobre los trabajadores agrícolas puede ignorar el tema de la inmigración ilegal. Como dije antes, más de la mitad de todos los trabajadores mexicanos están aquí sin amparo de documentos. Aunque se puede afirmar que están violando la ley, también hay argumentos de que están realizando trabajo que muy pocos ciudadanos de EU hacen o están dispuestos a hacer.
Y si para las mujeres que están aquí legalmente la vida es tan difícil, la mejor manera de describir la vida de las indocumentadas es que se asemeja a un arresto domiciliario.
La mayoría de las mujeres con los que hablé dijeron que la policía o los agentes de Inmigración y Aduanas están a menudo estacionados afuera de las tiendas que frecuentan los mexicanos y de los lugares donde se congregan o donde trabajan o viven. También, que a los mexicanos los detienen sin razón alguna. Scott Hess, alguacil del condado de Orleans, dice que esto no es verdad: “No los vemos como objetivo”. Independientemente de si esto ocurre o no, los trabajadores mexicanos indocumentados perciben que esto es así y viven con miedo.
Ana entró a Estados Unidos ilegalmente en 2006, vino de Tamaulipas, un estado del norte que es de los más peligrosos en México. Fosas comunes, llenas de personas involucradas en la guerra antinarcóticos o que han quedado atrapadas en medio de ellas, aparecen allí con una regularidad alarmante. “Yo vine aquí sólo para trabajar para mi familia y ayudar a mi madre”, dice. Su vida es muy restringida. “Por la mañana, antes de salir al trabajo, echo una mirada a las calles para ver si un alguacil o la Patrulla Fronteriza está fuera. Si no está ninguno de ellos, salgo. Mi marido también checa las calles antes de ir a trabajar. Creo que hay más peligro para los hombres. Por lo general, la policía no molesta a las mujeres, pero a los hombres sí”. Cuando Ana y su marido no están trabajando, se quedan en la casa. “Esto no es vida. No puedo salir. Mis hijos me piden que los lleve a los juegos, y no puedo debido a Inmigración. Nos encantaría ir al parque con ellos, pero no puedo y eso duele. Nos hace sentir como delincuentes, como ladrones o asesinos, como cucarachas”.
Debido a su estatus migratorio, es imposible para Ana ir a México pues no podría volver a entrar a Estados Unidos. “Tengo una hija en México con dos nietos que no conozco”, dice. “Puedo verlos por internet, pero no es lo mismo. No puedo abrazarlos. Mis padres se van a morir algún día y no voy a verlos”.
Ana estaba preparando la cena y abrió su refrigerador: “Mira, no hay frutas ni vegetales frescos. No tengo nada porque esta semana Inmigración y la policía están en todas partes. He pasado tres semanas sin comprar comida”.
Irónicamente, los trabajadores indocumentados son los más libres cuando están en proceso de ser deportados.
Laura Gutiérrez López entró ilegalmente al país por segunda vez en 2007. Quería ahorrar suficiente dinero para comprar una casa para sus padres en México –lo hizo– y abrir una tienda en México –casi lo hizo–. Al igual que todos los indocumentados, tuvo que limitar sus movimientos. “A veces podíamos salir (de la casa), pero siempre estábamos temerosos, pues no sabíamos si era seguro. Entonces pensamos que no podíamos vivir con miedo, y decidimos salir, y cuando nos tocara a nosotros (ser detenidos), aceptar que era nuestro turno”, dice. A ella le llegó su turno el pasado septiembre, cuando un alguacil la siguió cuando salía de una estación de gasolina. Le dijeron que su registro había expirado –ella insiste en que no era así– y el alguacil llamó a Inmigración. Ahora ella está en proceso de ser deportada, algo que podría tomar un par de meses. “Antes no podía ir de compras siempre que yo quería; no podía salir si había policías o agentes de Inmigración a la vista. Ahora, si quiero hacer compras, voy. Ahora estoy más libre, mucho más tranquila”. Ella ha llevado a sus hijos a los parques de diversiones, algo que no hizo nunca antes.
Nadie duda que el trabajo agrícola es difícil y absolutamente necesario. Y para las mujeres, es realmente sólo la mitad de su jornada, con más por hacer esperándoles en casa. A todas las mujeres entrevistadas para este artículo les pregunté: ¿Vale la pena? A pesar de todos los sacrificios, retos y trabajo duro, ninguna de ellos dudó. Todas respondieron: “Sí”. La respuesta a la pregunta ¿por qué? fue porque así aseguraban una vida mejor para sus hijos.
*Publicado originalmente en Rochester Magazine
viernes, 18 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
Fragmento de “El Infinito En La Palma De La Mano”.
Empezamos juntando la boca, la lengua, porque de allí sale lo que hablamos. Exploramos la saliva, los dientes, y de pronto un idioma desconocido nos poseyó. Era un idioma caliente, como si hubiésemos encendido un fuego en nuestra sangre, pero sus palabras no tenían forma. Parecían quejidos largos, pero nada nos dolía. Eran suspiros, gruñidos, qué sé yo. Las manos se nos llenaron de señas, de ganas de dibujarnos cosas ininteligibles en el cuerpo. A mí el sexo se me puso húmedo. Pensé que orinaba, pero no era igual. A Adán, el pene, eso que cuelga entre las piernas de los hombres, le creció mucho. Era una mano que apuntaba hacia mi centro. Por fin atinamos a comprender que esa parte suya tendría que alojarse en mí para que nos volviéramos a juntar. Dolió cuando él entró en mi interior mojado. Pensé que no alcanzaría, pero se acomodó apretadamente. La sensación fue extraña al principio. Empezamos a movernos. Creo que Adán pensaba que podría tocarme el corazón. Se hundía buscándome el fondo. Nos mecimos, igual que el mar sobre la playa. Después sentí que mi vientre quería apretar esa manos suya, estrecharla, salir a su encuentro. Creía que no resistiría más la sensación. Entonces, un destello se extendió por mis piernas, me subió por el vientre, el pecho, los brazos, la cabeza. Después temblé toda igual que la tierra cuando caen los truenos. Adán dice que para él fue un desborde, un río que salió impetuoso, derramándose hacia mí. Él tembló también -dijo Eva, sonriendo-. Gritó. Creo que lo mismo hice yo. Eso fue todo. Después nos quedamos dormidos.
De “El Infinito En La Palma De La Mano”.
Gioconda Belli
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Dice Richard
"Lo malo de Apple y de Jobs es que han hecho que la gente admire programas que son enemigos de su propia libertad"
Richard Stallman
Richard Stallman
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