sábado, 1 de enero de 2011

Haití: Entre el colera y el fraude electoral

Muchos se preguntan qué pasa en Haití, con tantas tragedias seguidas. La pregunta tiene sentido: tras el terremoto, vinieron los huracanes. Ahora, el cólera, que ya mató más de dos mil personas. La respuesta es dura: esto no tiene a ver con la naturaleza sino con la organización social del país. O, para ser más preciso, con la brutal explotación imperialista impuesta sobre Haití.

El país más pobre de las Américas es una especie de laboratorio para el gran capital. Allí se aplica una experiencia de explotación salvaje, en condiciones semejantes a las de la esclavitud, para las multinacionales productoras de textiles. Producir para el mercado de los EEUU (en un país veinte veces más próximo que China), con el tercer salario más bajo del planeta, sin que el estado o la burguesía aseguren ninguna de las condiciones de vida para el proletariado (alimentación, habitación, salud, educación) que fueron conquistadas en otros países en los siglos XIX y XX.

Por eso, la población haitiana no tiene ninguna protección contra terremotos, huracanes o enfermedades como el cólera, ya erradicadas en la mayor parte del mundo. No se trata de una serie de imprevisiones. Ni tampoco de una "maldición divina" para hacer pagar al pueblo haitiano los pecados de la creencia en el vudú, como dicen las sectas protestantes en el país.

Es una opción consciente del gran capital, que aproxima Haití a la barbarie. Si da resultado, será reproducida en otras partes del mundo. Va a presionar también a los trabajadores de toda la América hacia un nuevo nivel muy rebajado, no sólo de salarios, sino de condiciones de vida.

Las multinacionales envueltas (Levi’s, Gap, Wrangler y otras) producen en las zonas francas sin pagar impuestos. Al lado de las regiones industriales, existen grandes favelas (como Citè Soleil, la mayor de Haití) y, ahora, los campamentos de los desamparados del terremoto. Mano de obra abundante, desesperada por un empleo, es la condición básica para aceptar un salario equivalente a 70 dólares mensuales.

Las fábricas textiles tienen poca exigencia de capacitación tecnológica para su mano de obra, lo que hace innecesario invertir en educación pública y formación técnica. Las empresas no pagan un salario que corresponda al valor necesario para la reproducción normal de la mano de obra. Los haitianos pueden morir jóvenes, como los esclavos, porque son mano de obra barata y abundante, fácil de ser sustituida. No existen vacaciones, décimo tercer salario, jubilación, ni ninguna de las conquistas del proletariado de los siglos pasados. Los trabajadores viven al lado de las empresas, pudiendo ir a pie al trabajo. Los barrios no tienen red de cloacas o agua potable, menos aún energía eléctrica.

Todo eso es hecho con la cobertura ideológica de una "acción humanitaria" de "ayuda a los pobres haitianos". El gran dirigente es el ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien lidera la Comisión Interina de Reconstrucción de Haití (CIRH), junto con el primer ministro de ese país. Clinton tiene más poder que el presidente o la Minustah. Su lema para Haití "create jobs" (crear empleos) se materializa en la creación de cuarenta zonas francas, que están siendo implementadas. Ni siquiera el terremoto sacudió el plan Clinton, que sigue siendo aplicado.

Centenares de ONGs extranjeras forman parte de este plan, cumpliendo funciones auxiliares no asumidas por el estado haitiano. De tiempo en tiempo, cuando otra tragedia se abate sobre el país, la media muestra la miseria como si fuera otro producto de la naturaleza, y no consecuencia de la explotación capitalista.

Una ideología neocolonial justifica todo eso. El mensaje que las TVs y los gobiernos dan sobre Haití es que es necesaria la ocupación militar y esos planes de ayuda porque los haitianos llevaron su país a un caos completo y no tienen condición de autogobernarse.

Eso es más que una mentira. Es simplemente la reproducción de la ideología colonial y esclavista. En aquellas épocas se embellecía la esclavitud diciendo que los negros no tenían condiciones de hacer otra cosa que no fuera someterse a los blancos.

Quieren borrar de la memoria histórica que, finales del siglo XVII e inicios del XIX, el pueblo haitiano protagonizó una de las más espectaculares revoluciones de todos los tiempos. La única revolución de esclavos de la historia y la primera revolución anticolonial de las Américas. Los haitianos derrotaron a todos los ejércitos dominantes de la época, incluyendo el español, el inglés y el francés de Napoleón.

Los nombres de Toussaint L'Ouverture y Dessalines (líderes de la revolución) están esparcidos por todas las plazas y monumentos del país. El pueblo negro haitiano, tan explotado y oprimido, tiene una historia de la cual se enorgullece hasta hoy. Las continuas ocupaciones militares extranjeras indican que el imperialismo teme que un día ella pueda ser retomada.

Las cicatrices del terremoto

El terremoto mató 250.000 personas, y dejó 1,6 millones de desamparados. Es un número gigantesco para cualquier país. Más aún para Haití, con 10 millones de habitantes. Es cómo si hubieran muerto 1,8 millones de personas en el gran San Pablo y cinco millones en todo el Brasil.

Esto sucedió porque no había ninguna protección para terremotos en la ciudad, y las casas fueron construidas con material de pésima calidad. Además la operación de rescate fue un fracaso monumental.

Los haitianos cuentan que los soldados no se dedicaban a salvar los haitianos enterrados sino a garantizar las bases militares, hoteles y los puntos claves de la ciudad. Una gran operación de la media transformó los poquísimos salvatajes en imágenes mundialmente conocidas, para justificar la importancia de la "ayuda internacional". Sólo 150 personas fueron rescatadas con vida de los destrozos, un fiasco monumental.

En realidad, la "operación de ayuda" encubrió la reocupación militar del país, ahora por parte de tropas de los EEUU. En 2004, el país fue ocupado por tropas de la ONU, que quedaron bajo dirección de las fuerzas armadas brasileñas. Luego después del terremoto, el gobierno de los EEUU reasumió su hegemonía militar, aunque mantuvo formalmente las tropas brasileñas en el mando.

La prioridad nunca fue ayudar al pueblo haitiano sino garantizar la ocupación militar y la explotación económica del país. Las fábricas textiles fueron las primeras a volver a funcionar en Haití, la semana siguiente al terremoto. Incluso con paredes rotas y amenazas de derrumbes. Negocios son negocios.

El terremoto dejó cicatrices profundas en el país. Las más evidentes están en los campamentos de Puerto Príncipe, que ocupan todas las plazas de la ciudad, ahora favelas permanentes. Allí vive en barracas de campaña, sin agua o cloacas, la mayoría de los habitantes de la capital del país.

El cólera fue traído por la Minustah

Está comprobado que fueron las tropas de la Minustah las que trajeron el cólera al país. El propio Ministerio de la Salud de Haití encomendó una investigación al especialista francés Renaud Piarroux sobre el origen de la epidemia. El informe confirmó que fueron los militares nepaleses de la misión de la ONU (de la base de Mirabelais, en el centro del país) los que llevaron la bacteria del cólera a Haití. Tuvieron una actitud típica de tropas de ocupación, para las cuales la vida de los pueblos ocupados no vale nada.

Soldados contaminados evacuaron sus heces en el río Artibonite que cruza todo el norte del país. Para un pueblo que no tiene red de agua el río es una fuente de vida. Allí se bebe, pesca, se toma baño, se lavan las ropas. La contaminación del Artibonite fue un crimen que los haitianos no olvidarán.

El cólera es una enfermedad típica de la miseria. Ella se transmite por la ingestión de agua o alimentos contaminados por las heces de los enfermos. Fue erradicada de los países europeos, a inicio del siglo XX. Sólo existe como epidemia en países y regiones sin redes cloacales. Haití, más aún tras el terremoto, es un “paraíso” para esa enfermedad. Millones de personas amontonadas en campamentos, sin agua ni cañerías. El resultado, hasta ahora: más de cien mil personas contaminadas y más de dos mil muertes.

Otra vez, no hubo ninguna respuesta real al cólera de parte del gobierno haitiano o de las tropas de ocupación. Stefano Zanini, coordinador de la ONG "Médicos sin fronteras", comentó: "Nosotros atendemos 60% de los casos. Otro 30% fueron atendidos por la cooperación cubana. Ahora, aquí va mi pregunta: ¿cómo es que sólo dos instituciones quedan responsables por atender 90% de esa epidemia? ".

La respuesta a esa pregunta es la misma en relación al terremoto. No hube ningún plan serio de combate al cólera porque la muerte de decenas de miles de haitianos no cambia nada para el plan Clinton. Siempre sobrarán otras decenas de miles dispuestos a trabajar por setenta dólares al mes. No es preciso preservar la fuerza de trabajo en Haití, como no era preciso con los esclavos. Se puede conseguir otros sin grandes gastos.

Las epidemias pueden expandirse rápidamente o de forma más lenta, en función de factores de la propia naturaleza. Están informando ahora que la epidemia en Haití comienza a perder fuerza. Si eso es verdad, no tiene nada que ver con la respuesta del gobierno haitiano o de las tropas de ocupación, que nunca existió.

Una chispa de revuelta

La Minustah no cumplió ningún papel en la salvación de vidas tras el terremoto. Tampoco ahora en la epidemia de cólera. No hay conocimiento de ninguna escuela, hospital o red de cloacas construida por las tropas de ocupación "humanitarias".

Esos hechos indiscutibles tienen una explicación. El papel de las tropas no es el de ayudar el pueblo. Esto es sólo una ideología difundida para esconder el papel real de la Minustah, que es el de asegurar la orden para garantizar el plan económico de las multinacionales. Por eso, reprimió la “revuelta del hambre”, en marzo de 2008; la huelga de los obreros textiles, en 2009, y las manifestaciones estudiantiles, el mismo año. También detuvieron personas hambrientas que invadían supermercados tras el terremoto en búsqueda de comida.

Una chispa de revuelta se esparció por el país cuando se supo que los soldados nepaleses trajeron el cólera a Haití. Fuertes manifestaciones en Le Cap (segunda ciudad de Haití) fueron otra vez reprimidas por las tropas, con dos muertos.

Dos días después, 18 de noviembre, en Puerto Príncipe, una movilización contra el cólera también fue reprimida. Los manifestantes enfrentaron a la policía y la hicieron retroceder. Vinieron los soldados de la Minustah, disolvieron el acto y persiguieron a los activistas. Ellos intentaron escapar entrando en una facultad, que también fue invadida por los soldados. Los manifestantes se abrigaron entonces en el campamento frente al palacio presidencial (uno de los mayores del país). Las tropas invadieron el campamento. Ocurrió entonces un hecho simbólico: una parte del campamento se rebeló y enfrentó los soldados de la Minustah. Los haitianos empuñaban ramas de árboles recogidas en las calles. En el culto vudú eso quiere decir que la lucha es hasta la muerte. Los soldados huyeron.

Ese hecho fue todo un símbolo: haitianos, sólo con ramas en sus manos, hacen retroceder a soldados armados hasta los dientes. Una chispa de la revolución de 1804 revivió en las calles de Puerto Príncipe. Los soldados no aparecieron más en las calles de la ciudad hasta el fin del día.

Las movilizaciones no tuvieron continuidad. Pero indicaron que existe un repudio generalizado al gobierno y a la Minustah. Haití puede explotar en cualquier momento.

El fraude electoral garantizado por la Minustah

La ocupación militar hace que las elecciones sean una farsa. El poder real no está en la presidencia de la república sino en los cuarteles y embajadas extranjeras. Para ser preciso, en las embajadas de los EEUU y la del Brasil. El presidente actual, René Préval, es sólo un títere, un muñeco que hace lo que le mandan.

Las elecciones cumplen el papel de buscar canalizar el enorme descontento de la población y sustituir a Préval por un gobierno menos desgastado. Hay diecinueve candidatos, pero ninguno de ellos se opone a la presencia de las tropas. La inscripción de los candidatos obedece la misma lógica de elecciones en una dictadura: sólo puede concursar quién se disponga a asumir los límites definidos por quienes tienen el poder.

Incluso aceptando la ocupación, Wycleff Jean (cantante de hip hop y uno de los más famosos artistas del país) vio rechazada su inscripción electoral. Préval temía que pudiera ganar las elecciones.

El gobierno conduce las elecciones con el objetivo de imponer su nombre preferido: Jude Celestin, actual director de una institución estatal de reconstrucción del país. Conocido como corrupto, Celestin es acusado de desviar 60 millones dólares donados por Francia.

El primer turno, realizado el 28 de noviembre, fue un fraude gigantesco. En primer lugar sólo votó 23% del electorado, indicando la enorme desconfianza de la población con las elecciones. Por los resultados oficiales, pasan al segundo turno Mirlande Manigat (esposa de un ex-presidente depuesto Leslie Manigat) y Jude Celestin. Las denuncias afirman que Michel Martely, otro cantante de hip hop, habría tenido más votos que el candidato del gobierno. Manifestaciones y barricadas tomaron inmediatamente Puerto Príncipe. Las tropas de la Minustah reprimieron a los defensores de Martely e impusieron el fraude electoral.

El segundo turno está marcado para 16 de enero. La lógica impuesta hasta ahora indica un nuevo fraude para imponer el candidato del gobierno. El país puede explotar nuevamente.

Pero si Manigat, candidata de la oposición, acaba siendo electa y toma posesión, nada cambiará en Haití. Como se trata de la elección de un títere, con el poder real en otra parte, el país continuará igual.

Basta recordar que el propio Préval también sufrió un fraude, en 2006, cuando ganó las elecciones. Como era el candidato de Aristides (ex-presidente depuesto por los EEUU), la embajada de este país y la Minustah dejaron correr un fraude para imponer un segundo turno e intentar derrotarlo. Una gigantesca movilización popular impidió el fraude.

Pero la elección de Préval, en un proceso limitado por la ocupación militar, mostró sus límites: el presidente electo pactó con la embajada de los EEUU y se transformó en otro símbolo de la ocupación. Manigat puede repetir la historia, si el gobierno no consigue imponer a Celestin por el fraude.

La verdad sale a la luz

La gigantesca campaña de los medios para justificar la ocupación de Haití ha convencido a la mayoría de los trabajadores y de la juventud del mundo de la necesidad de esa "acción humanitaria". Sin embargo, cuando surgen en los noticieros televisivos de todo el mundo movilizaciones de haitianos enfrentándose con las tropas, eso comienza a venirse abajo. Es lo que puede comenzar a ocurrir a partir de ahora.

La verdad sobre el papel de la Minustah quedó escondida hasta ahora. Las tropas no tuvieron ningún papel humanitario ni antes, ni durante ni después del terremoto. En la epidemia de cólera fue peor: tuvieron un papel determinante... para llevar el cólera a Haití. Ahora, el desfile de horrores quedó completo. Las tropas "humanitarias" imponen un fraude electoral y reprimen los haitianos que protestan contra eso.

Es hora de transformar la solidaridad a Haití en una gran campaña por el inmediato retiro de las tropas de la Minustah del país. Haití no necesita soldados extranjeros. Necesita médicos, enfermeras, auxiliares de salud y remedios.

jueves, 30 de diciembre de 2010

El principal estímulo a nuestros esfuerzos

Fidel Castro Ruz

Fue tan impactante el reportaje gráfico de la periodista Gladys Rubio sobre la epidemia de cólera en Haití, publicado en la "Mesa Redonda" de ayer, que decidí posponer para hoy miércoles la Reflexión que anuncié el lunes. La misma se proponía analizar, desde otro ángulo, el dramático golpe que significó para el pueblo haitiano el terremoto del 12 de enero de este año, al que siguió, en menos de 10 meses, una epidemia generalizada de cólera y un huracán.

Tales hechos tenían lugar en un país que había sido víctima de los conquistadores, del colonialismo y la esclavitud. Su población autóctona había sido eliminada por la conquista y la búsqueda forzosa de oro.

La nación haitiana tiene como raíz los cientos de miles de seres humanos arrancados de África por los comerciantes europeos de esclavos, y vendidos a los agricultores esclavistas de Haití para producir café, azúcar y otras mercancías tropicales con las cuales suministrar los emergentes mercados capitalistas.

El pueblo de Haití protagonizó, en los primeros años del siglo XIX, la primera revolución social en la historia de este hemisferio; fue fuente de inspiración y punto de apoyo en armas para los que llevaron a cabo la proeza de liberar Suramérica del dominio español.

Nuestra solidaridad con el pueblo de Haití tiene doble raíz: nace de nuestras ideas, pero también de nuestra historia.

Después de la revolución social que allí tuvo lugar, el colonialismo español convirtió a Cuba, donde también incontables africanos habían sido arrancados del África y vendidos como esclavos, en la principal suministradora de café, azúcar y otros productos tropicales.

Como consecuencia de ese proceso, cuando las colonias españolas de Sur y Centroamérica se independizaron en cruenta y heroica lucha, la colonia cubana aportaba a la metrópoli española más ingresos netos que el conjunto de aquellos países antes de que los mismos se independizaran, un hecho que influyó decisivamente en el destino de nuestra Patria a lo largo de casi dos siglos que transcurrieron posteriormente.

Hace dos días explicaba cómo surgió la cooperación médica con Haití, la cual nos llevó a la formación de cientos de jóvenes médicos de ese hermano país y al envío de una fuerza de profesionales cubanos de la salud. No se trata de algo que surgiera por azar.

Tampoco nos sorprenden los esfuerzos de Estados Unidos y Europa por desinformar, ocultar y mentir sobre los móviles de la conducta de Cuba.

Un conocido periódico británico, The Independent, con incuestionable prestigio en los medios liberales de Gran Bretaña -aunque no disfruta el privilegio que Wikileaks concedió a The Guardian y otros cuatro conocidos órganos de prensa, que consultaron con Washington los puntos más sensibles de la información recibida- publicó, hace tres días, un atrevido artículo de la periodista Nina Lakhani, titulado "Médicos cubanos en Haití ponen al mundo avergonzado". Es el asunto que deseaba analizar, por la osadía con que llama a las cosas por su nombre en ese tema, aunque ello no implica que comparta cada una de sus apreciaciones sobre las motivaciones que determinaron nuestra conducta. Lo explicaré usando el texto de la traducción y de forma tan sintética como sea posible.

“Son los verdaderos héroes -dice- del desastre del terremoto de Haití, la catástrofe humana a las puertas de Estados Unidos frente a la cual Barack Obama prometió una monumental misión humanitaria de los EE.UU para aliviarla. Sin embargo, los héroes de los que hablamos son ciudadanos del archi-enemigo de los Estados Unidos, Cuba, cuyos médicos y enfermeras han hecho que los esfuerzos de Estados Unidos sean motivo de sonrojo.

"Una brigada médica de 1 200 cubanos está funcionando en todo Haití, devastado por el terremoto e infectado por el cólera, como parte de la misión médica internacional de Fidel Castro, que ha ganado al Estado socialista muchos amigos, pero poco reconocimiento internacional."

“…los organismos de ayuda internacional estaban solos en la lucha contra la devastación que mató a 250 000 personas y había dejado sin hogar a cerca de 1,5 millones. [...] profesionales de la salud cubanos han estado en Haití desde 1998, [...] en medio de la fanfarria y la publicidad en torno a la llegada de la ayuda de los Estados Unidos y el Reino Unido, centenares de nuevos médicos, enfermeras y terapeutas cubanos llegaron sin que nadie los mencionara apenas…”

“Estadísticas publicadas la semana pasada muestran que los médicos cubanos, trabajando en 40 centros a través de Haití, han tratado más de 30 000 pacientes de cólera desde octubre. Son el mayor contingente extranjero, tratando alrededor del 40 por ciento de todos los pacientes de cólera. Otro lote de médicos de la Brigada cubana ‘Henry Reeve’, un equipo de especialistas para desastres y emergencias, llegó recientemente cuando se hizo evidente que Haití estaba luchando por hacer frente a la epidemia que ya ha matado a cientos.”

“…Cuba ha formado a 550 médicos haitianos gratuitamente en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), una de las más radicales iniciativas médicas del país. Otros 400 actualmente están siendo preparados en la escuela, que ofrece educación gratuita -incluyendo libros gratis y un poco de dinero de gasto- a cualquiera lo suficientemente calificado, que no pueda permitirse estudiar medicina en su propio país.

“John Kirk es un profesor de estudios de América Latina en la Universidad de Dalhousie, en Canadá, que investiga sobre los equipos médicos internacionales de Cuba. Él dijo: ‘la contribución de Cuba en Haití es como el secreto más grande del mundo. Son apenas mencionados, a pesar de que están haciendo mucho del trabajo pesado’.

"Esta tradición se remonta a 1960, cuando Cuba envió a un puñado de médicos a Chile, golpeado por un fuerte terremoto, seguido por un equipo de 50 a Argelia en 1963. Esto fue cuatro años después de la revolución, que vio a casi la mitad de los 7 000 médicos del país [...] partir para los Estados Unidos."

“…El programa más conocido es la Operación Milagro, que comenzó con oftalmólogos tratando a enfermos de cataratas en empobrecidos pueblos venezolanos a cambio de petróleo. Esta iniciativa ha restaurado la visión de 1,8 millones de personas en 35 países, incluido la de Mario Terán, el sargento boliviano que mató a Che Guevara en 1967.

“La Brigada ‘Henry Reeve’, rechazada por los estadounidenses después del huracán Katrina, fue el primer equipo en llegar a Pakistán tras el terremoto de 2005 y el último en salir seis meses más tarde.”

“…de acuerdo con el profesor Kirk. ‘…También es una obsesión de Fidel y le gana votos en las Naciones Unidas’.

“Una tercera parte de los 75 000 médicos de Cuba, junto con otros 10 000 trabajadores de la salud, están trabajando actualmente en 77 países pobres, incluyendo El Salvador, Malí y Timor Oriental. Esto deja aún en Cuba un médico por cada 220 personas, una de las tasas más elevadas del mundo, [...] uno para cada 370 en Inglaterra.

“Dondequiera que se les invita, los cubanos aplican su modelo integral centrado en la prevención, visitando familias en sus casas, monitoreando proactivamente la salud infantil y materna. Esto ha producido ‘resultados sorprendentes’ en partes del Salvador, Honduras y Guatemala, bajando las tasas de mortalidad infantil y materna, reduciendo las enfermedades infecciosas y dejando detrás a los trabajadores locales de salud mejor capacitados, de acuerdo con la investigación del profesor Kirk.

"La formación médica en Cuba dura seis años -un año más que en el Reino Unido- [...] cada graduado trabaja como un médico de familia durante tres años como mínimo."

“Este modelo ha ayudado a Cuba para lograr algunas de las mejoras de salud más envidiables de todo el mundo, a pesar de gastar sólo 400 dólares por persona el año pasado en comparación con 3 000 en el Reino Unido y 7 500 dólares en los Estados Unidos, de acuerdo con las cifras de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo.

“La tasa de mortalidad infantil, una de las medidas más confiables de la salud de la nación, es 4,8 por 1 000 nacidos vivos, comparable con el Reino Unido y menor que los Estados Unidos. Sólo el 5 por ciento de los bebés nacen con bajo peso, un factor crucial para la salud a largo plazo…”

“Imti Choonara, un pediatra de Derby [...] que participa en talleres anuales en la tercera ciudad de Cuba, Camagüey, afirma: ‘La Salud en Cuba es fenomenal y la clave es el médico de familia, [...] se enfoca en la prevención… La ironía es que los cubanos llegaron al Reino Unido después de la Revolución para ver cómo funcionaba el NHS (Sistema Nacional de Salud). Ellos tomaron lo que vieron, lo refinaron y desarrollaron; mientras tanto, nosotros nos movemos hacia el modelo estadounidense’.

“…el embargo norteamericano [...] impide a muchas de las compañías estadounidenses comerciar con Cuba y persuade a otros países a seguir su ejemplo. El informe de 2009/10 incluye fármacos para el cáncer infantil, VIH y artritis, algunos anestésicos, así como los productos químicos necesarios para diagnosticar infecciones y preservar órganos.”

“…los cubanos están inmensamente orgullosos y apoyan su contribución en Haití y otros países pobres, encantados de estar golpeando por encima de su peso en la escena internacional…”

“La formación médica es otro ejemplo. Actualmente hay 8 281 estudiantes de más de 30 países enrolados en la ELAM, que el mes pasado celebró su aniversario 11. El Gobierno pretende inculcar un sentido de responsabilidad en los estudiantes con la esperanza de que trabajarán dentro de sus propias comunidades pobres durante al menos cinco años.

“Damien Joel Suárez, 27 años, un estudiante de segundo año de Nueva Jersey, es uno de los 171 estudiantes norteamericanos; ya se han graduado 47. Él rechaza las acusaciones de que la ELAM es parte de la maquinaria de propaganda cubana. ‘Por supuesto, el Che es un héroe aquí, pero no estás obligado a reverenciarlo’.”

No todas las cosas que se afirman sobre Cuba son favorables. El artículo contiene igualmente críticas, varias de las cuales compartimos, y en ocasiones somos, incluso, más severos que The Independent. Se habla en él de bajos salarios y escaseces. Con independencia de nuestros errores, no se menciona el hecho de que a lo largo de más de 50 años de bloqueo, agresiones y amenazas, nuestro país ha sido obligado a invertir enormes energías, tiempo y recursos para resistir los embates del imperio más poderoso que ha existido en la historia.

No obstante, es admirable la sinceridad y claridad con que Nina Lakhani expone, y The Independent publica, ese valiente artículo sobre lo que significa para el sufrido pueblo de Haití una tragedia que en su primera etapa ha costado ya la vida de casi 3 000 víctimas, entre niños, jóvenes y adultos, muchos de los cuales sufren desnutrición y otros azotes de salud, sin que a veces dispongan de leña para hervir el agua que consumen.

Las noticias llegadas de ese hermano país informan que hasta hoy miércoles 29 otras 717 personas habían sido atendidas por la Misión Médica Cubana. No se reportan fallecidos en cinco días consecutivos. La tasa de letalidad entre los asistidos por Cuba, que ascienden ya a 48 931, se redujo a 0.55%. La cifra oficial de ciudadanos afectados por la enfermedad ascendía a 130 534, y la de fallecidos a 2 761 para una tasa de 2.1%. Se lucha para que métodos más eficientes se apliquen en todos los centros que combaten la epidemia. Los Grupos de Penetración de la Brigada "Henry Reeve" -cubanos, latinoamericanos y haitianos graduados de la ELAM- se elevan ya a 42, y pueden penetrar en cualquiera de las subcomunas más aisladas de Haití. Cuentan además con 61 unidades de atención al cólera.

El esfuerzo de nuestro país en favor de la salud humana, que comenzó desde el triunfo mismo de la Revolución, como expresa el artículo publicado por The Independent, se puede apreciar en el hecho de que el próximo año se graduarán en la República Bolivariana de Venezuela 8 000 médicos que fueron capacitados en la teoría y en la práctica con la cooperación de los especialistas cubanos de la salud. Venezuela también alcanzará niveles de salud que la ubicarán entre las primeras del mundo. Tan alentadores resultados constituyen el principal estímulo a nuestros esfuerzos.

Diciembre 29 de 2010

8 y 07 p.m.

Original en inglés aquí

martes, 28 de diciembre de 2010

La batalla contra el cólera

Fidel Castro Ruz

Hago un alto, entre varios análisis importantes que ocupan mi tiempo en estos días, para referirme a dos temas que deben ser conocidos por nuestro pueblo.
La ONU, instigada por Estados Unidos, creador de la pobreza y el caos en la República haitiana, había decidido enviar al territorio de Haití a sus fuerzas de ocupación, la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) que, de paso, introdujo la epidemia de cólera en ese hermano país.
El Secretario General de la OEA, por su parte, decidió nombrar a principios de 2009, como representante personal suyo en Haití a un intelectual brasileño, Ricardo Seitenfus, que entonces laboraba en el Ministerio de Relaciones Exteriores de su país.
Seitenfus gozaba de merecido prestigio en los círculos diplomáticos y gubernamentales de la capital de Haití por la seriedad y franqueza con que abordaba los problemas. En 1993 había escrito un libro titulado: Haití: la soberanía de los dictadores. Ese año visitó por primera vez Haití.
Hace dos días, el pasado 25 de diciembre, las agencias de información divulgaron la noticia de que el representante especial de la OEA había sido abruptamente despedido de su cargo.
¿Qué originó la drástica medida?
Entrevistado hace varios días por el diario Le Temps, en Suiza, Seitenfus respondió a varias preguntas de ese órgano de prensa, exponiendo con sinceridad sus puntos de vista.
En apretada síntesis explicaré con palabras textuales lo ocurrido de acuerdo a la información ofrecida a través de Internet y traducido del francés.
La primera pregunta de Le Temps fue:
Diez mil cascos azules en Haití, ¿a su juicio, es una presencia contraproducente?
Respuesta de Ricardo Seitenfus:
El sistema de prevención de los litigios en el marco del sistema de la ONU no se adapta al contexto haitiano. Haití no es una amenaza internacional. No estamos en situación de guerra civil. [...] el Consejo de Seguridad [...] impuso los cascos azules en 2004, después de la salida del Presidente Aristide. [...] Para la ONU era cuestión de congelar el poder y de transformar a los haitianos en presos de su propia isla.
Pregunta 2.
“¿Qué es lo que impide la normalización del caso haitiano?
Ricardo Seitenfus: Durante doscientos años, la presencia de tropas extranjeras ha alternado con la de dictadores. La fuerza es la que define las relaciones internacionales con Haití y nunca el diálogo. El pecado original de Haití, en la escena mundial, es su liberación. Los haitianos cometieron lo inaceptable en 1804: un crimen de lesa majestad para un mundo impaciente. El Occidente era entonces un mundo colonialista, esclavista y racista que basaba su riqueza en la explotación de las tierras conquistadas. Por consiguiente, el modelo revolucionario haitiano daba miedo a las grandes potencias. Los Estados Unidos no reconocieron la independencia de Haití hasta 1865, y Francia exigió el pago de un rescate para aceptar esa liberación. Desde el principio, la independencia estaba comprometida y el desarrollo del país obstaculizado. [...] Nada se soluciona, se empeora. Quieren hacer de Haití un país capitalista, una plataforma de exportación para el mercado americano, es absurdo. [...] Existen elementos en esta sociedad que han logrado impedir que la violencia se extienda sin medida.
Pregunta 3.
“¿No es una dejación ver en Haití una nación inasimilable, cuyo único futuro es el retorno a valores tradicionales?
“Ricardo Seitenfus: Una parte de Haití es moderna, urbana y tornada hacia el extranjero. El número de haitianos que viven fuera de su frontera se estima en
cuatro millones. Es un país abierto al mundo. [...] Más del 90% del sistema educativo y la salud están en manos privadas. El país no dispone de recursos públicos para hacer funcionar de una manera mínima un sistema oficial. [...] El problema es socioeconómico. Cuando la tasa de desempleo alcanza un 80%, desplegar una misión de estabilización es insoportable. No hay nada que estabilizar…”
Pregunta 4.
“Haití es uno de los países que recibe más ayuda del mundo, sin embargo la situación no hace más que deteriorarse desde hace veinticinco años. ¿Por qué?
Ricardo Seitenfus: La ayuda de urgencia es eficaz; pero cuando se vuelve estructural, cuando esta sustituye al Estado en todas sus misiones, se consigue una falta de responsabilidad colectiva. [...] El sismo del 12 de enero y posteriormente la epidemia de cólera no han hecho más que acentuar este fenómeno. La comunidad internacional tiene el sentimiento de que cada día tiene que rehacer lo que terminó la víspera. [...] Tenía la esperanza que, ante la desdicha del 12 de enero, el mundo iba a comprender que se había equivocado con Haití. [...] En vez de hacer un balance, se enviaron aún más soldados. Hay que construir carreteras, elevar presas, participar en la organización del Estado, en el sistema judicial. La ONU dice que no tiene mandato para ello. Su mandato en Haití es mantener la paz del cementerio.
Pregunta 5.
“¿Qué papel juegan las ONGs en este fracaso?
Ricardo Seitenfus: A partir del sismo, Haití se ha convertido en una encrucijada inevitable. Para las ONGs transnacionales, Haití se ha transformado en un lugar de paso forzado. Diría incluso algo peor que eso: de formación profesional. [...] Existe una relación maléfica o perversa entre la fuerza de las ONGs y la debilidad del Estado haitiano. Algunas ONGs sólo existen debido a la desdicha haitiana.
Pregunta 6.
“¿Qué errores se han cometido después del sismo?
Ricardo Seitenfus: Ante la importación masiva de bienes de consumo para alimentar a las personas sin hogar, la situación de la agricultura haitiana ha empeorado. El país ofrece un campo libre a todas las experiencias humanitarias. Es inaceptable desde el punto de vista moral considerar a Haití como un laboratorio. La reconstrucción de Haití y la promesa que destacamos de los 11 mil millones de dólares despiertan codicia. [...] Los médicos haitianos que Cuba forma, [...] cerca de la mitad [...] que deberían estar en Haití [...] están trabajando hoy en los Estados Unidos, en Canadá o en Francia.
Pregunta 7.
“Se describe sin cesar a Haití como el margen del mundo, ¿ve usted el país como un concentrado de nuestro mundo contemporáneo…?
Ricardo Seitenfus: Es el concentrado de nuestros dramas y de los fracasos de la solidaridad internacional. No estamos a la altura del reto. La prensa mundial viene a Haití y describe el caos. [...] Para ella, Haití es uno de los peores países del mundo. Es necesario ir a la cultura haitiana, es necesario ir al terruño. [...] Nadie se toma el tiempo ni tiene el deseo de intentar comprender lo que yo llamaría el alma haitiana.
Pregunta 8.
“¿Además del reconocimiento del fracaso, qué soluciones propone?
Ricardo Seitenfus: En dos meses, habré terminado una misión de dos años en Haití. Para permanecer aquí, y no ser agobiado por lo que veo, tuve que crearme una serie de defensas psicológicas. Quería seguir siendo una voz independiente a pesar del peso de la organización que represento. [...] El 12 de enero aprendí que existe un potencial de solidaridad extraordinario en el mundo. Y es necesario no olvidar que, en los primeros días, fueron los haitianos los que completamente solos, con las manos vacías, intentaron salvar a sus prójimos. [...] Debemos pensar simultáneamente en ofrecer oportunidades de exportación para Haití y también proteger esta agricultura familiar que es esencial para el país. Haití es el último paraíso del Caribe aún inexplotado por el turismo, con 1 700 ? kilómetros de costas vírgenes [...] Hace 200 años, Haití iluminó la historia de la humanidad y la de los derechos humanos. Es necesario ahora dar una oportunidad a los haitianos de confirmar su visión.
Se puede estar o no de acuerdo con cada una de las palabras del brasileño Ricardo Seitenfus, pero es incuestionable que dijo verdades lapidarias en sus respuestas.
Considero conveniente añadir, y también esclarecer:
Nuestro país no solo envió cientos de médicos al vecino pueblo hermano de Haití, sino también miles de ellos a otros pueblos del Tercer Mundo, particularmente en situaciones de desastres naturales, y contribuyó a la formación de decenas de miles de médicos en nuestra Patria y en el exterior.
La colaboración médica con Haití comenzó hace 12 años, el 4 de diciembre de 1998.
Cuando a finales de la década de los 90 dejó de existir la tiranía de Duvalier y los Tonton Macoutes -impuesta durante décadas por Estados Unidos- y un gobierno de elección popular asumió la dirección de Haití, Cuba envió 100 médicos para prestar servicios en ese país, y el primer contingente de jóvenes haitianos graduados de bachiller se trasladaron a Cuba para iniciar sus estudios de Medicina en 1999.
A su vez, en el año 2001, iniciamos una colaboración con la Universidad de Medicina creada por el presidente Jean Bertrand Aristide, a la que enviamos profesores que laboraban también como médicos al servicio del pueblo haitiano. Cuando los yankis promovieron un golpe de Estado, y la escuela de medicina fue convertida en cuartel por los golpistas, alrededor de 270 estudiantes de la misma se trasladaron a Cuba con los profesores y prosiguieron sus estudios en nuestra Patria.
La Misión Médica Cubana continuó, sin embargo, prestando sus servicios humanitarios en Haití, que nada tenían que ver con los problemas de carácter político internos del país, bajo la ocupación de los soldados golpistas, las tropas yankis o las fuerzas de la MINUSTAH.
En agosto de 2005, los 128 primeros alumnos haitianos de sexto año de Medicina regresaron a su país para la práctica docente de su carrera, junto a los médicos cubanos que prestaron sus servicios en Haití.
Desde el segundo semestre de 2006 hasta el segundo semestre de 2010 se han ido graduando 625 jóvenes médicos haitianos, sobre los cuales tenemos un altísimo concepto. De ellos, 213 laboran en las instituciones médicas del Gobierno de Haití; 125 en los Centros de Control Médico del Cólera o en las brigadas de penetración en las subcomunas, junto a los médicos cubanos y latinoamericanos graduados de la ELAM que combaten la epidemia del cólera; 72 trabajan en centros médicos de las ONGs y privados; 20 en los llamados Centros Mixtos; 41 continúan estudiando una segunda especialidad en Cuba; 27 recién graduados que ya están en Haití, pendientes de ubicación; 14 sin vínculo laboral por problemas personales como gestación y maternidad; otros cuatro cuya ubicación se desconoce, y un fallecido.
Por último, 104 laboran en el exterior, fundamentalmente en España, Estados Unidos, Canadá y Francia; uno en Suiza, y cuatro en países de América Latina. No sería correcto emitir juicio sobre cualquiera de ellos ya que su país es sumamente pobre, ha carecido de recursos y empleos, y no consta en absoluto que alguno se haya negado a servir a su país. Son valores médicos muy demandados, cuyas cunas fueron Haití y Cuba.
La cifra oficial de fallecidos por el cólera se eleva a
2 707 para una tasa de 2,1%.
Durante tres días consecutivos no ha muerto un solo enfermo de cólera entre los atendidos por la Misión Médica Cubana. La tasa de letalidad ha descendido ya a 0,57 entre los 47 537 pacientes tratados por ellos. La epidemia puede ser erradicada evitando que se convierta en endémica.
En la Mesa Redonda de mañana, a las seis de la tarde, escucharemos noticias frescas e interesantes sobre la batalla contra el cólera en Haití, y a voces con importantes noticias y autoridad sobre el tema.
Proseguiré el martes 28 con el segundo punto.
Diciembre 27 de 2010
5 y 12 p.m.

domingo, 26 de diciembre de 2010

viernes, 24 de diciembre de 2010

Marisela Escobedo: la rebelión por la vida plena

Marisela Escobedo: la rebelión por la vida plena
 
Víctor M. Quintana S.
 
Las velas no se van a apagar en el lugar donde cayó mortalmente herida Marisela Escobedo Ortiz, en la acera frontal del palacio de gobierno de Chihuahua. Porque esas candelas, aportadas por la gente y que están rodeando el edificio, quieren dar a entender que el asesinato de Marisela a la vez que expresión extrema de una realidad de violencia e injusticia, puede ser también anuncio de esperanzadoras posibilidades.
El asesinato de Marisela Escobedo es un feminicidio. Como a su hija Rubí se le asesinó, con enormes odio y saña por ser mujer, como se ha asesinado a más de 600 mujeres desde 1993 en Ciudad Juárez. Marisela fue ultimada también por exigir el fin de la impunidad y demandar justicia, por ser defensora de los derechos humanos, en la forma básica de éstos, que es el derecho a la vida. Este feminicidio tiene también una dimensión de clase: como la tiene el de Josefina Reyes, también defensora de los derechos humanos acribillada en el Valle de Juárez a principios de este año. Ambas eran madres clamando por justicia, ambas eran de la clase trabajadora, ambas mujeres, la suma de las vulnerabilidades.
El feminicidio de Marisela Escobedo es un nudo que condensa las diversas violencias que estremecen a Chihuahua. Las que el sistema político vigente permite o ejerce para que los excluidos –como señala Enrique Dussel– no vivan plenamente. Son la violencia hacia la mujer ejercida desde el interior mismo del propio hogar, la violencia de los criminales profesionales y la violencia de la práctica cotidiana de las instituciones encargadas de la procuración y la administración de la justicia. Violencias que desembocan en impunidades:
Violencia e impunidad del asesino y sus cómplices, pero también de todos los agentes de todos los órdenes y poderes de gobierno que intervinieron en cada parte del procedimiento judicial que Marisela fue arrancando con su lucha. Como bien lo documenta el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres, coadyuvante de Marisela, hubo graves fallas, errores, negligencia culpable, insensibilidad, en todo el proceso. Desde los policías municipales y el juez de barandilla que desdeñaron la primera denuncia de Marisela por la desaparición de su hija, pasando por los agentes del Ministerio Público que no integraron bien el expediente, por los tres jueces que dejaron en libertad a Sergio Rafael Barraza, por los policías que no fueron capaces de aprehenderlo hasta que Marisela los condujo al escondite de éste, por la Fevimtra que se negó a intervenir. Continuando por la negativa del gobernador, del secretario de Gobernación y del propio Felipe Calderón a escuchar a Marisela y terminando por la negligencia de quienes tuvieron a su cargo brindar una vigilancia discreta a quien se manifestaba. El feminicidio devela, pues, que todo el sistema de justicia penal en México, sea el antiguo y vigente en la mayor parte del país, sea el nuevo, el de los juicios orales, adolece de un terrible sesgo sexista, de un vicio de origen que es la actitud despectiva hacia la mujer por parte de toda la cadena de administración y procuración de justicia. Todo lo anterior permite la reproducción ampliada del feminicidio. Porque las mujeres no sólo son víctimas al exterior del sistema de justicia, son victimadas de nuevo cuando ingresan a él, así ingresen como parte acusadora.
El asesinato de Marisela, el incendio del negocio de su pareja y al asesinato del hermano de éste no son perpetrados por un criminal solitario, revelan una tercera violencia, la del crimen organizado, que se atreve a desafiar al gobierno en la propia casa de éste y de sembrar el terror no sólo entre la familia de Marisela sino entre las defensoras y defensores de los derechos humanos. En este contexto, es urgente que el gobierno ponga en marcha medidas cautelares para salvaguardar la vida y el patrimonio de la familia de Marisela, de las organizaciones que más la acompañaron en su lucha, como Justicia para Nuestras Hijas, la Mesa de Mujeres y el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres. Si el feminicidio de Marisela puede considerarse un crimen de Estado por omisión, el hecho de que una mujer más sea asesinada en este contexto será de complicidad de Estado.
A pesar de todo, el feminicidio de Marisela establece un antes y un después. Porque de los más de 6 mil asesinatos perpetrados en Ciudad Juárez desde 2008, es el que más impacto ha causado en la opinión pública nacional e internacional. Porque es percibido como, ahora sí, la gota que derrama el vaso de la paciencia ciudadana. Porque en la protesta posterior, en la exigencia de justicia, convergen como nunca habían convergido numerosas organizaciones de todos los signos ideológicos y políticos, ciudadanas y ciudadanos comunes y corrientes. Porque, volviendo a citar a Dussel, ese ethos de la valentía, del arrojo, de la creatividad que caracterizaron los dos últimos años de la vida de Marisela, parece ahora contagiarse a muchos sectores, a muchos actores de la sociedad juarense y chihuahuense. Porque parece que ahora sí, puede despuntar en el pueblo una voluntad de rebelarse por la vida plena que le es sistemática y sistémicamente denegada.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Marisela Escobedo Ortiz

Marisela Escobedo Ortiz: 


Había puesto mi pluma fuente en reposo. Había terminado el boceto de mi artículo dominical. Había reseñado las líneas que a mí juicio definen la reestructuración palaciega del PRI decidida por Cesar Duarte a favor de un cenecista urbano cuyo nombre ya olvide. Quería decirle a Chihuahua que este partido es una dependencia más del decadente aparato gubernamental, que es un remedo del viejo partido de estado, que lesionaba en el corazón al régimen de partidos, medula de un sistema democrático que se precie de tal.

En eso suena mi teléfono móvil y me llega la noticia del homicidio de Marisela Escobedo Ortiz. La mamá de Rubí. Un sicario, ahora prófugo y en busca de cueva segura para la impunidad de un troglodita, la había matado a mansalva, aprovechando la nocturnidad, con todas las ventajas que tiene un criminal frente a una victima inerme. Ella reclamaba justicia para su hija asesinada y encontró la muerte a unos cuantos centímetros de la puerta principal del palacio de gobierno, morada de un gobernador que concentra ya el desprecio de Chihuahua por demagogo, por cómplice de una guerra, por sus engaños, por sus falacias, por que malos la gran parte de los gobiernos que hemos tenido, ninguno tan mal en las goteras de su inauguración.

Confieso que con el dolor que me provocó el crimen, destroce mi boceto inicial.

Todo me dolió. En ese momento se concentró mi indignación de testigo permanente de una violencia que no cesa y a todos nos amenaza, especialmente a la república y su gente. Cómo admitir que alguien que clama justicia por el homicidio de su hija encuentre la muerte, como la encontró impiamente la señora Marisela Escobedo Ortiz.

Todo me dolió: el cráneo, el radio, la tibia, las costillas, las orejas, las clavículas, la mandíbula, los dientes, el cerebro, el hueso de la risa, los pies, los muslos, los ojos, todos mis órganos, el pelo. Fue un dolor tan fuerte que ni siquiera lo produjo el más mínimo conocimiento de la victima, por que me revelo que la victima de esta violencia somos todos y especialmente los vulnerados por este sistema depredador: las mujeres, sus hijas.

Se trata de un homicidio emblemático. De un homicidio contra una madre que reclamaba justicia para su hija, que había tenido que realizar ella la indagatoria, que le había dicho al gobierno donde estaba el homicida. Marisela erogaba gran esfuerzo, era una Antígona doliente encarando al poder despótico. Emblemático por que sucede a las puertas del palacio de gobierno, por cuya parte trasera acostumbra entrar Cesar Duarte rodeado de una nube de policías y militares fuertemente armados. El se da ese privilegio, mientras el resto tenemos que andar toreando la violencia al hollar el umbral de las puertas de nuestras casas. Bien sabía quien definió los privilegios como una canongía para unos cuantos y un desaliento para todos los demás. Bien lo sabía.

El emblema llamado Marisela Escobedo Ortiz me hizo recordar la poesía de Vallejo, el gran peruano que nos legó Los Heraldos Negros, que con el apoyo de unos cuantos compañeros y compañeras fijamos a las puertas del palacio de Duarte, un hombre con ínfulas de emperador.

Chihuahua esta de luto, Chihuahua tiene esta pena. No debemos permitir que en nuestros corazones se pudra ese luto y esa pena. Tenemos que salir a la calle, como insurgentes. Este sistema con Calderón y Duarte a la cabeza significan el colapso y el agusanamiento de las instituciones. Es hora de la resistencia, de la rebelión, de demostrar que no los obedecemos por que no son nuestros representantes. Recuperemos nuestra soberanía para regenerar la república y así regenerar a Chihuahua.

Le preguntó a Cesar Duarte, siguiendo un Pensamiento Despeinado: ¿hasta cuántos cadáveres está permitido equivocarse? Este si que es un problema más que jurídico para un gobierno colapsado.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mensajes del Alma, León Gieco

La Memoria

El Ángel de la Bicicleta

Un poco de la mucha justicia que se le debe a nuestros pueblos

http://www.eldiariodeljuicio.com.ar/
Jorge Rafael Videla – Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común

Luciano Benjamín Menéndez – Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua y una junta médica que determine si puede volver a la cárcel
Vicente Meli - Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común
Mauricio Carlos Poncet Vicente Meli - Prisión Perpetúa e inhabilitación perpetúa en cárcel común
Raúl Eduardo Fierro Mauricio Carlos Poncet Vicente Meli - Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua y una junta médica que determine si puede estar en la cárcel
Jorge González Navarro Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común
Hermes Oscar Rodríguez – 12 años en cárcel común
José Eugenio San Julián – 6 años y una junta médica que determine si puede estar en la cárcel
Emilio Juan Huber – 14 años en cárcel común
Víctor Pino Cano – 12 años en y una junta médica que determine si puede estar en la cárcel
Gustavo Adolfo Alsina - Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común
Enrique Pedro Mones Ruiz - Gustavo Adolfo Alsina - Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común
Miguel Ángel Pérez - Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común
Carlos Hibar Pérez – 10 años en cárcel común
Carlos Alfredo Yanicelli - Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común
Miguel Ángel Gómez - Prisión Perpetua e inhabilitación perpetua en cárcel común
Alberto Luís Lucero - Prisión Perpetúa e inhabilitación perpetúa en cárcel común
Calixto Luís Flores - Prisión Perpetúa e inhabilitación perpetúa en cárcel común
Yamil Jabour - Prisión Perpetúa e inhabilitación perpetúa en cárcel común
Marcelo Luna - Prisión Perpetúa e inhabilitación perpetúa en cárcel común
Juan Eduardo Molina - Prisión Perpetúa e inhabilitación perpetúa en cárcel común
Mirta Graciela Antón – 7 años en cárcel común
Fernando Martín Rocha – 8 años en cárcel común
Osvaldo César Quiroga - absolución
Francisco Pablo D’aloia - absolución
Ricardo Cayetano Rocha - absolución
Luís Alberto Rodríguez - absolución
José Antonio Paredes - absolución
Luís David Merlo - absolución
Gustavo Rodolfo Salgado - absolución

Entrevista a Pérez Esquivel




Audio publicado por Esoj ((i)) FM Zumba La Turba en Argentina Indymedia (( i )) (1.7 mebibytes)