Espacio para compartir experiencias, historias y documentos que nos ayuden a ver la vida de los pueblos del mundo como una constante lucha contra quienes quieren hacer de la Vida Digna y el Buen Vivir Objetos Prohibidos.
martes, 30 de marzo de 2010
domingo, 28 de marzo de 2010
Medicina, ¿lucha por la vida?
"Nos dicen que la medicina es una lucha por la vida contra la muerte. Si así fuera, como algunos creen erróneamente, deberíamos decir a la gente: no os daremos balsámicos para vuestros bronquios, porque debéis respirar aire puro; no os daremos tranquilizantes para vuestras neurosis, porque debéis suprimir la causa de las mismas; no os daremos vasodilatadores para vuestros espasmos porque debéis eliminar los atascos de tráfico y la consideración hacia vuestro jefe; no os daremos protectores hepáticos para vuestro hígado, porque no tenéis que comer alimentos artificiales; no os daremos cortisonas para vuestras alergias, porque tenéis que eliminar las sustancias alérgicas; no os daremos vitaminas o aminoácidos porque tenéis que comer carne y fruta; no os ofrecemos nuestra paciente comprensión mercenaria, porque el amor tenéis que hallarlo en las mujeres (o respectivamente en los hombres) y en la solidaridad entre los compañeros; no os firmaremos "días de enfermedad", porque tenéis que reducir la semana laboral y construir ciudades en las que no sean necesarias horas diarias de conducción o agolpamiento en los autobuses cargados de gente. Deberíamos comportarnos de este modo si la medicina se orientara realmente a la conservación de la vida y a la anestesia ideal".
"…Fabricamos infartos, electrocardiógrafos para diagnosticar infartos y secciones hospitalarias para curarlos. Fabricamos cánceres pulmonares y quirófanos para operarlos. En realidad, nuestro comportamiento tiene su lógica: la lógica de la competencia. Crear un tipo de vida con menos stress y que redujera los casos de infarto significaría disminuir la competencia en nuestra vida: por esta razón no lo hacemos…" (1).
Conti, Laura. Estructura Social y Medicina en Medicina y Sociedad. Ed. Fontanella. Barcelona 1972. p. 296-7
"…Fabricamos infartos, electrocardiógrafos para diagnosticar infartos y secciones hospitalarias para curarlos. Fabricamos cánceres pulmonares y quirófanos para operarlos. En realidad, nuestro comportamiento tiene su lógica: la lógica de la competencia. Crear un tipo de vida con menos stress y que redujera los casos de infarto significaría disminuir la competencia en nuestra vida: por esta razón no lo hacemos…" (1).
Conti, Laura. Estructura Social y Medicina en Medicina y Sociedad. Ed. Fontanella. Barcelona 1972. p. 296-7
sábado, 27 de marzo de 2010
Día de la Memoria, Una lucha de mujeres
25/03/2010
Delia Añón Suárez
Delia Añón Suárez
PortalBA-. Dudo que a estas alturas a alguien se le pueda ocurrir negar que, a 34 años del golpe de estado en Argentina, lo que se ha logrado hacer en pos de revelar la verdad y obtener justicia se debe básicamente a la militancia de Mujeres.
Mujeres que, agrupadas en torno a diferentes consignas, lograron construir lo que pocos pueden: un objetivo común. Memoria, verdad, justicia.
Muchos las han criticado por no estar todas juntas, por manifestar matices ideológicos. Siempre, siempre se nos exige a las mujeres más. A nadie se le ocurriría proponer que dejen de existir las diferencias en cualquier movimiento político o social. A las mujeres sí, será que consideran que sólo existe “la mujer”.
Estas Mujeres demostraron no ser “la mujer”, sino “las mujeres”. En lucha, desarmando una de las ecuaciones más simplistas fundantes del patriarcado: mujer = madre = dolor.
Ellas son Madres y Abuelas, pero no de su propia prole: ellas socializaron la maternidad y el abuelazgo. Parieron un movimiento que no se agota en ellas ni en los hijos que tuvieron. Aprendieron del horror a saber que no están solas, y que su misión en la vida no se terminaba con la vida de sus hijos. El pueblo las abraza, y ellas lo saben…
También desafiaron la compasión patriarcal por las mujeres que sufren, por las lloronas. Nunca las vi, como a algunas esposas de políticos, ir a llorar con su cría a programas de televisión subrayando su “dolor de madre”. Jamás quisieron ganar popularidad mostrando impúdicamente sus sentimientos, que pucha si sabemos que los tendrán. Desbordan razón y dignidad. Y pensar que muchos las llaman locas…
Han escrito una historia de movilización y lucha alegre, llena de sentido, llena de esperanza, llena de canciones. Comparto la idea de que no son viejas: tienen juventud acumulada. Son el ejemplo más contundente de que sólo se es viejo cuando se renuncia a las utopías.
A veces también se las critica por la “crispación”, palabra que apareció con ímpetu inusitado en estos últimos tiempos. Y tienen razón: la sociedad argentina ha retornado a lo político, al debate, a la pasión y a la ideología. Por lo tanto, como volvimos a discutir cuestiones más de fondo las diferencias pueden quedar más expuestas. Pero es muy sano…
Mujeres que siguen siendo indispensables para todos los argentinos porque seguimos corriendo serios riesgos: un genocida sosteniendo públicamente que el error cometido fue no asesinar más gente, un pre-candidato a la presidencia diciendo que quiere plebiscitar si se sigue adelante o no con los juicios de la verdad. Como sociedad debemos interpelar a estos personajes, y las razones y el testimonio de todas estas Mujeres es clave para que podamos hacerlo.
No son cualquier madre, ni cualquier abuela: son mis madres, mis abuelas.
Son las madres y las abuelas de la patria toda, y siguen pasando por este interminable trabajo de parto que las llevará, sin dudas, a parir Justicia.
Mujeres que, agrupadas en torno a diferentes consignas, lograron construir lo que pocos pueden: un objetivo común. Memoria, verdad, justicia.
Muchos las han criticado por no estar todas juntas, por manifestar matices ideológicos. Siempre, siempre se nos exige a las mujeres más. A nadie se le ocurriría proponer que dejen de existir las diferencias en cualquier movimiento político o social. A las mujeres sí, será que consideran que sólo existe “la mujer”.
Estas Mujeres demostraron no ser “la mujer”, sino “las mujeres”. En lucha, desarmando una de las ecuaciones más simplistas fundantes del patriarcado: mujer = madre = dolor.
Ellas son Madres y Abuelas, pero no de su propia prole: ellas socializaron la maternidad y el abuelazgo. Parieron un movimiento que no se agota en ellas ni en los hijos que tuvieron. Aprendieron del horror a saber que no están solas, y que su misión en la vida no se terminaba con la vida de sus hijos. El pueblo las abraza, y ellas lo saben…
También desafiaron la compasión patriarcal por las mujeres que sufren, por las lloronas. Nunca las vi, como a algunas esposas de políticos, ir a llorar con su cría a programas de televisión subrayando su “dolor de madre”. Jamás quisieron ganar popularidad mostrando impúdicamente sus sentimientos, que pucha si sabemos que los tendrán. Desbordan razón y dignidad. Y pensar que muchos las llaman locas…
Han escrito una historia de movilización y lucha alegre, llena de sentido, llena de esperanza, llena de canciones. Comparto la idea de que no son viejas: tienen juventud acumulada. Son el ejemplo más contundente de que sólo se es viejo cuando se renuncia a las utopías.
A veces también se las critica por la “crispación”, palabra que apareció con ímpetu inusitado en estos últimos tiempos. Y tienen razón: la sociedad argentina ha retornado a lo político, al debate, a la pasión y a la ideología. Por lo tanto, como volvimos a discutir cuestiones más de fondo las diferencias pueden quedar más expuestas. Pero es muy sano…
Mujeres que siguen siendo indispensables para todos los argentinos porque seguimos corriendo serios riesgos: un genocida sosteniendo públicamente que el error cometido fue no asesinar más gente, un pre-candidato a la presidencia diciendo que quiere plebiscitar si se sigue adelante o no con los juicios de la verdad. Como sociedad debemos interpelar a estos personajes, y las razones y el testimonio de todas estas Mujeres es clave para que podamos hacerlo.
No son cualquier madre, ni cualquier abuela: son mis madres, mis abuelas.
Son las madres y las abuelas de la patria toda, y siguen pasando por este interminable trabajo de parto que las llevará, sin dudas, a parir Justicia.
http://www.portalba.com.ar/noticia.php?idS=7&idN=8698
jueves, 25 de marzo de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
24 de marzo
4 años separan dos hechos que dolieron mucho en Nuestra América.
En 76 Argentina es inundada por un torrente de horror y muerte, que corto miles de futuros.
En 1980 en El Salvador las manos sangrientas del poder asesinan al arzobispo Romero.
Detrás de estos dolores estaba el mismo odio a la vida de Nuestros Pueblos.
Por tanta sangre derramada, por tanto sufrimiento sentido, nuestro mejor homenaje es no olvidar.
La memoria.
En 76 Argentina es inundada por un torrente de horror y muerte, que corto miles de futuros.
En 1980 en El Salvador las manos sangrientas del poder asesinan al arzobispo Romero.
Detrás de estos dolores estaba el mismo odio a la vida de Nuestros Pueblos.
Por tanta sangre derramada, por tanto sufrimiento sentido, nuestro mejor homenaje es no olvidar.
La memoria.
Cuba, Israel y la doble moral
Breno Altman *
Ha sido revelador seguir en los últimos días la cobertura internacional de los medios de comunicación y la actitud de determinados dirigentes políticos e intelectuales. Para aquéllos que quieran conocer el carácter y a qué intereses sirven algunos actores de la vida política y cultural, vale la pena prestar atención a las noticias reciente sobre Cuba e Israel.
La semana pasada, en función de las declaraciones de presidente Lula defendiendo la autodeterminación de la justicia cubana, se organizó una amplia campaña de denuncias contra una supuesta falta de respeto a los derechos humanos en la isla caribeña. Pero no hubo, en los medios más importantes, ni una sola noticia o discurso significativo sobre cómo Israel, nuevo destino del presidente brasileño, trata a sus presos, a sus minorías nacionales y a sus vecinos.
Vayamos a los hechos. En el caso cubano, Orlando Zapata, un supuesto "disidente" en huelga de hambre por mejores condiciones carcelarias, detenido y condenado por delitos comunes, fue atendido en un hospital público por orden del gobierno pero no resistió y falleció. Nadie ha formulado acusaciones de tortura o ejecución extra legal. A lo sumo hubo insinuaciones de opositores sobre un retardo en la atención médica, aunque es posible imaginar el escándalo que se habría armado en el caso de que el prisionero hubiese sido alimentado por la fuerza.
Aún no teniendo la menor evidencia de que la muerte del disidente, lamentada por el propio presidente Raúl Castro, hubiera sido provocada por el Estado, los principales medios y agencias de noticias se lanzaron contra Cuba con el puñal entre los dientes. Y después continuaron el Parlamento Europeo y el gobierno estadounidense amenazando al país con nuevas sanciones económicas.
La industria del martirio
Otro opositor, Guillermo Fariñas, en cuya biografía se combinan muchos actos delictivos y alguna militancia anticomunista, aprovechó el momento de conmoción para declararse también en ayuno, apareciendo demacrado en fotografías que dieron vuelta al mundo, protestando contra la situación en los presidios cubanos y exigiendo la libertad de los presos políticos. Así, rápidamente, se convirtió en el mascarón de proa de una industria del martirio que con mucha frecuencia ponen en marcha los enemigos de la revolución cubana.
El gobierno le ofreció un permiso para emigrar a España para recuperarse allí, pero Fariñas, que no está preso y hace su huelga de hambre en su casa, rechazó la oferta. Sus apoyos políticos, conscientes de que la Constitución Cubana determina la absoluta libertad individual para someterse o no a un tratamiento médico, lo incitaron a intensificar su sacrificio, ya que no le atenderán por la fuerza hasta que su colapso convierta en imperativa su hospitalización. Porque, ¿de que le sirve Fariñas vivo a la oposición?
El presidente Lula hizo público, en su estilo, su rechazo al chantaje contra el gobierno cubano. Quizás su actitud habría sido diferente, aunque de manera discreta, si hubiera tenido la evidencia de que la situación de Zapata o de Fariñas habían sido el resultado de actitudes inhumanas o arbitrarias de las autoridades.
Para ir al fondo del asunto, compárese la actitud de los disidentes con una hipotética revuelta de delincuentes comunes brasileños. Después de todo no se puede considerar a nadie inocente o injustamente condenado porque así se autoproclame o porque se exponga como víctima por medio de gestos dramáticos.
El silencio de los medios
Sin pruebas categóricas de que un gobierno constitucional violó normas internacionales, es razonable que el presidente de otro país guíe sus actitudes basado en el principio de la autodeterminación de las naciones en el manejo de sus asuntos internos. El presidente brasileño actuó con la misma prudencia con respecto a Israel, país al que llegó el pasado día 14, a pesar de la abundante evidencia que compromete a los sionistas con la violación de derechos humanos.
Pero las palabras de Lula en relación con Cuba y su silencio sobre el gobierno israelí se trataron de manera notablemente diferente. En el primer caso, los apóstoles de la democracia occidental no han perdonado la negativa del presidente de Brasil a unirse a la ofensiva contra La Habana y a legitimar el uso de los derechos humanos contra un país soberano. En el segundo caso aceptaron respetuosamente el silencio presidencial.
A decir verdad, no sólo los articulistas y políticos de derecha tuvieron ese comportamiento hipócrita. Porque de la misma manera se comportaron algunos parlamentarios y blogueros considerados progresistas pero temerosos de enfrentarse al poderoso monopolio de los medios de comunicación y dispuestos a pagar el peaje de la demagogia para lograr un éxito personal, aun a costa de renunciar a cualquier reflexión crítica sobre los hechos en cuestión.
Un observador imparcial advertiría fácilmente que, al contrario de los sucesos de Cuba, en los que el resultado fatal fue consecuencia de las decisiones individuales de las propias víctimas, los que se refieren a Israel son consecuencias de una política deliberada de sus instituciones gubernamentales.
El sionismo y los derechos humanos
El Estado sionista es uno de los países con mayor número de presos políticos del mundo, con cerca de 11.000 prisioneros incluyendo a niños y, en su mayoría, sin que hayan tenido un juicio. Más de 800.000 palestinos han sido encarcelados desde 1948. Aproximadamente el 25% de los palestinos que permanecen en los territorios ocupados por el ejército israelí han estado en la cárcel en algún momento. Las detenciones han afectado asimismo a los dirigentes palestinos: 39 diputados y 9 ministros han sido secuestrados desde junio de 2006.
En ese país la tortura está legitimada por una sentencia de la Corte Suprema que autorizó el uso de "técnicas dolorosas para el interrogatorio de prisioneros bajo custodia del gobierno". Nada de esto ni siquiera se ha insinuado contra Cuba, tampoco por parte de organizaciones que no tienen la más mínima simpatía por su régimen político.
Pero las violaciones de los derechos humanos en Israel no se limitan al tema carcelario, que sólo es una parte de la política de agresión contra el pueblo palestino. La resolución 181 de las Naciones Unidas, que creó el Estado de Israel en 1947, disponía que la nueva nación tendría un 56% de los territorios coloniales británicos sobre la ribera occidental del río Jordán, mientras que el restante 44% se destinaría a la construcción de un Estado del pueblo palestino, que antes de esa resolución ocupaba el 98% del área objeto de esa partición. El régimen sionista, violador reiterado de las leyes y acuerdos internacionales, controla hoy más del 78% del antiguo Mandato Británico si se excluye la parte ocupada por Jordania.
Más de 750.000 palestinos fueron expulsados de su país desde entonces. Israel demolió más de 20.000 casas de ciudadanos no judíos entre 1967 y 2009. Además Israel está construyendo, desde 2004, un muro de 700 Km. de longitud que aislará a 160.000 familias palestinas y controla más del 85% de los recursos hídricos de las áreas que corresponden a la actual Autoridad Palestina.
Por lo menos 600 puestos de control fueron instalados por el ejército israelí dentro de las ciudades palestinas. Las leyes aprobadas por el parlamento sionista impiden la reunificación de las familias que viven en diferentes municipios, además de incentivar los asentamientos judíos más allá de las fronteras internacionalmente reconocidas.
Doble moral
Ésas son algunas de las características que definen el sistema sionista de apartheid, en el que los derechos soberanos del pueblo palestino están limitados a verdaderos bantustanes, como en la antigua y racista Sudáfrica. El resultado de este panorama es una escalada represiva cada vez más brutal promovida como política de Estado.
Sin embargo los principales medios de comunicación guardan silencio ante estos hechos. También permanecen mudos los líderes políticos conservadores. Y tampoco se oye nada de algunas personas, presumiblemente progresistas, siempre dispuestas a apuntar con el dedo acusador a la revolución cubana.
Quizás porque los derechos humanos sólo provocan indignación a esta gente hipócrita cuando la supuesta violación de esos derechos humanos se vuelve contra las voces de la civilización judeocristiana, de la democracia liberal, del libre mercado y del anticomunismo. No le faltó razón al presidente Lula cuando reaccionó enérgicamente contra el cinismo de los ataques al gobierno de La Habana.
Fuente: Opera Mundi
* Periodista y director editorial del Sitio Web Opera Mundi
Ha sido revelador seguir en los últimos días la cobertura internacional de los medios de comunicación y la actitud de determinados dirigentes políticos e intelectuales. Para aquéllos que quieran conocer el carácter y a qué intereses sirven algunos actores de la vida política y cultural, vale la pena prestar atención a las noticias reciente sobre Cuba e Israel.
La semana pasada, en función de las declaraciones de presidente Lula defendiendo la autodeterminación de la justicia cubana, se organizó una amplia campaña de denuncias contra una supuesta falta de respeto a los derechos humanos en la isla caribeña. Pero no hubo, en los medios más importantes, ni una sola noticia o discurso significativo sobre cómo Israel, nuevo destino del presidente brasileño, trata a sus presos, a sus minorías nacionales y a sus vecinos.
Vayamos a los hechos. En el caso cubano, Orlando Zapata, un supuesto "disidente" en huelga de hambre por mejores condiciones carcelarias, detenido y condenado por delitos comunes, fue atendido en un hospital público por orden del gobierno pero no resistió y falleció. Nadie ha formulado acusaciones de tortura o ejecución extra legal. A lo sumo hubo insinuaciones de opositores sobre un retardo en la atención médica, aunque es posible imaginar el escándalo que se habría armado en el caso de que el prisionero hubiese sido alimentado por la fuerza.
Aún no teniendo la menor evidencia de que la muerte del disidente, lamentada por el propio presidente Raúl Castro, hubiera sido provocada por el Estado, los principales medios y agencias de noticias se lanzaron contra Cuba con el puñal entre los dientes. Y después continuaron el Parlamento Europeo y el gobierno estadounidense amenazando al país con nuevas sanciones económicas.
La industria del martirio
Otro opositor, Guillermo Fariñas, en cuya biografía se combinan muchos actos delictivos y alguna militancia anticomunista, aprovechó el momento de conmoción para declararse también en ayuno, apareciendo demacrado en fotografías que dieron vuelta al mundo, protestando contra la situación en los presidios cubanos y exigiendo la libertad de los presos políticos. Así, rápidamente, se convirtió en el mascarón de proa de una industria del martirio que con mucha frecuencia ponen en marcha los enemigos de la revolución cubana.
El gobierno le ofreció un permiso para emigrar a España para recuperarse allí, pero Fariñas, que no está preso y hace su huelga de hambre en su casa, rechazó la oferta. Sus apoyos políticos, conscientes de que la Constitución Cubana determina la absoluta libertad individual para someterse o no a un tratamiento médico, lo incitaron a intensificar su sacrificio, ya que no le atenderán por la fuerza hasta que su colapso convierta en imperativa su hospitalización. Porque, ¿de que le sirve Fariñas vivo a la oposición?
El presidente Lula hizo público, en su estilo, su rechazo al chantaje contra el gobierno cubano. Quizás su actitud habría sido diferente, aunque de manera discreta, si hubiera tenido la evidencia de que la situación de Zapata o de Fariñas habían sido el resultado de actitudes inhumanas o arbitrarias de las autoridades.
Para ir al fondo del asunto, compárese la actitud de los disidentes con una hipotética revuelta de delincuentes comunes brasileños. Después de todo no se puede considerar a nadie inocente o injustamente condenado porque así se autoproclame o porque se exponga como víctima por medio de gestos dramáticos.
El silencio de los medios
Sin pruebas categóricas de que un gobierno constitucional violó normas internacionales, es razonable que el presidente de otro país guíe sus actitudes basado en el principio de la autodeterminación de las naciones en el manejo de sus asuntos internos. El presidente brasileño actuó con la misma prudencia con respecto a Israel, país al que llegó el pasado día 14, a pesar de la abundante evidencia que compromete a los sionistas con la violación de derechos humanos.
Pero las palabras de Lula en relación con Cuba y su silencio sobre el gobierno israelí se trataron de manera notablemente diferente. En el primer caso, los apóstoles de la democracia occidental no han perdonado la negativa del presidente de Brasil a unirse a la ofensiva contra La Habana y a legitimar el uso de los derechos humanos contra un país soberano. En el segundo caso aceptaron respetuosamente el silencio presidencial.
A decir verdad, no sólo los articulistas y políticos de derecha tuvieron ese comportamiento hipócrita. Porque de la misma manera se comportaron algunos parlamentarios y blogueros considerados progresistas pero temerosos de enfrentarse al poderoso monopolio de los medios de comunicación y dispuestos a pagar el peaje de la demagogia para lograr un éxito personal, aun a costa de renunciar a cualquier reflexión crítica sobre los hechos en cuestión.
Un observador imparcial advertiría fácilmente que, al contrario de los sucesos de Cuba, en los que el resultado fatal fue consecuencia de las decisiones individuales de las propias víctimas, los que se refieren a Israel son consecuencias de una política deliberada de sus instituciones gubernamentales.
El sionismo y los derechos humanos
El Estado sionista es uno de los países con mayor número de presos políticos del mundo, con cerca de 11.000 prisioneros incluyendo a niños y, en su mayoría, sin que hayan tenido un juicio. Más de 800.000 palestinos han sido encarcelados desde 1948. Aproximadamente el 25% de los palestinos que permanecen en los territorios ocupados por el ejército israelí han estado en la cárcel en algún momento. Las detenciones han afectado asimismo a los dirigentes palestinos: 39 diputados y 9 ministros han sido secuestrados desde junio de 2006.
En ese país la tortura está legitimada por una sentencia de la Corte Suprema que autorizó el uso de "técnicas dolorosas para el interrogatorio de prisioneros bajo custodia del gobierno". Nada de esto ni siquiera se ha insinuado contra Cuba, tampoco por parte de organizaciones que no tienen la más mínima simpatía por su régimen político.
Pero las violaciones de los derechos humanos en Israel no se limitan al tema carcelario, que sólo es una parte de la política de agresión contra el pueblo palestino. La resolución 181 de las Naciones Unidas, que creó el Estado de Israel en 1947, disponía que la nueva nación tendría un 56% de los territorios coloniales británicos sobre la ribera occidental del río Jordán, mientras que el restante 44% se destinaría a la construcción de un Estado del pueblo palestino, que antes de esa resolución ocupaba el 98% del área objeto de esa partición. El régimen sionista, violador reiterado de las leyes y acuerdos internacionales, controla hoy más del 78% del antiguo Mandato Británico si se excluye la parte ocupada por Jordania.
Más de 750.000 palestinos fueron expulsados de su país desde entonces. Israel demolió más de 20.000 casas de ciudadanos no judíos entre 1967 y 2009. Además Israel está construyendo, desde 2004, un muro de 700 Km. de longitud que aislará a 160.000 familias palestinas y controla más del 85% de los recursos hídricos de las áreas que corresponden a la actual Autoridad Palestina.
Por lo menos 600 puestos de control fueron instalados por el ejército israelí dentro de las ciudades palestinas. Las leyes aprobadas por el parlamento sionista impiden la reunificación de las familias que viven en diferentes municipios, además de incentivar los asentamientos judíos más allá de las fronteras internacionalmente reconocidas.
Doble moral
Ésas son algunas de las características que definen el sistema sionista de apartheid, en el que los derechos soberanos del pueblo palestino están limitados a verdaderos bantustanes, como en la antigua y racista Sudáfrica. El resultado de este panorama es una escalada represiva cada vez más brutal promovida como política de Estado.
Sin embargo los principales medios de comunicación guardan silencio ante estos hechos. También permanecen mudos los líderes políticos conservadores. Y tampoco se oye nada de algunas personas, presumiblemente progresistas, siempre dispuestas a apuntar con el dedo acusador a la revolución cubana.
Quizás porque los derechos humanos sólo provocan indignación a esta gente hipócrita cuando la supuesta violación de esos derechos humanos se vuelve contra las voces de la civilización judeocristiana, de la democracia liberal, del libre mercado y del anticomunismo. No le faltó razón al presidente Lula cuando reaccionó enérgicamente contra el cinismo de los ataques al gobierno de La Habana.
Fuente: Opera Mundi
* Periodista y director editorial del Sitio Web Opera Mundi
lunes, 22 de marzo de 2010
En defensa de Cuba
Iniciativa de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad, que condena intromisión del Parlamento Europeo en los asuntos internos de Cuba.
A propósito de la resolución del 11 de marzo del Parlamento Europeo sobre Cuba, los intelectuales, académicos, luchadores sociales, pensadores críticos y artistas de la Red En Defensa de la Humanidad manifestamos:
1. Que compartimos la sensibilidad mostrada por los parlamentarios europeos acerca de los prisioneros políticos. Como ellos, nos pronunciamos por la inmediata e incondicional liberación de todos los presos políticos, en todos los países del mundo, incluidos los de la Unión Europea.
2. Que lamentamos profundamente, como ellos, el fallecimiento del preso común Orlando Zapata, pero no admitimos que su muerte, primera “...en casi cuarenta años” según el propio Parlamento, sea tergiversada con fines políticos muy distintos y contrarios a los de la defensa de los derechos humanos.
3. Que instar “...a las instituciones europeas a que den apoyo incondicional y alienten sin reservas el inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista en Cuba” no sólo es un acto injerencista, que reprobamos en virtud de nuestro compromiso con los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos -defendidos también por la ONU-, y en contra de la colonialidad, sino que supone un modelo único de democracia que, por cierto, cada vez se muestra más insuficiente y cuestionable. La búsqueda y profundización de la democracia supone, entre otras cosas, trascender sus niveles formales e inventar nuevas formas auténticamente representativas que no necesariamente están ceñidas al pluripartidismo que, como bien se sabe, encubre frecuentemente el hecho de que las decisiones sobre los grandes problemas mundiales son tomadas unilateralmente por pequeños grupos de interés con inmenso poder, por encima del régimen de partidos.
4. Que pretender justificar una intromisión en los asuntos políticos internos del pueblo cubano manipulando mediáticamente el caso de Orlando Zapata -delincuente común y de ninguna manera preso político-, coincide con las políticas contrainsurgentes que han estado aplicándose en América Latina para detener o distorsionar los procesos de transformación emancipadora que están en curso y se suma al criminal bloqueo al que ha sido sometido el pueblo cubano, por el simple hecho de no aceptar imposiciones y defender su derecho a decidir su destino con dignidad e independencia.
5. Que compartimos la preocupación mostrada por los parlamentarios sobre el respeto a los derechos humanos en Cuba pero la extendemos al mundo en su totalidad. Así como les preocupa el caso del delincuente fallecido (que en 40 años no tiene ningún antecedente similar), los invitamos a exigir el fin de la ocupación de Gaza y del hostigamiento al pueblo Palestino, que ha provocado no una sino miles de muertes; de la intervención en Irak y Afganistán sembrando muerte y terror en pueblos y ciudades; de los bombardeos en esos lugares con el argumento de defender la democracia; el fin de la doble ocupación de Haití; el cierre de la prisión de Guantánamo y la entrega de ese territorio a Cuba, a quien le pertenece; la devolución de las islas Malvinas a Argentina; y, por supuesto, el fin de un bloqueo que viola los derechos humanos del pueblo cubano y que puede poner en duda la calidad moral de quien exige trato humano para un delincuente cuando se lo niega a un pueblo entero.
El acoso económico y mediático al que está siendo sometida Cuba, aun antes del deceso del preso común Orlando Zapata, constituye un atentado contra los derechos humanos y políticos de un pueblo que decidió hacer un camino diferente.
Exigimos respeto a los procesos internos del pueblo cubano para definir y ejercer su democracia, y consecuencia con los principios universales de no intervención acordados por las Naciones Unidas.
A propósito de la resolución del 11 de marzo del Parlamento Europeo sobre Cuba, los intelectuales, académicos, luchadores sociales, pensadores críticos y artistas de la Red En Defensa de la Humanidad manifestamos:
1. Que compartimos la sensibilidad mostrada por los parlamentarios europeos acerca de los prisioneros políticos. Como ellos, nos pronunciamos por la inmediata e incondicional liberación de todos los presos políticos, en todos los países del mundo, incluidos los de la Unión Europea.
2. Que lamentamos profundamente, como ellos, el fallecimiento del preso común Orlando Zapata, pero no admitimos que su muerte, primera “...en casi cuarenta años” según el propio Parlamento, sea tergiversada con fines políticos muy distintos y contrarios a los de la defensa de los derechos humanos.
3. Que instar “...a las instituciones europeas a que den apoyo incondicional y alienten sin reservas el inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista en Cuba” no sólo es un acto injerencista, que reprobamos en virtud de nuestro compromiso con los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos -defendidos también por la ONU-, y en contra de la colonialidad, sino que supone un modelo único de democracia que, por cierto, cada vez se muestra más insuficiente y cuestionable. La búsqueda y profundización de la democracia supone, entre otras cosas, trascender sus niveles formales e inventar nuevas formas auténticamente representativas que no necesariamente están ceñidas al pluripartidismo que, como bien se sabe, encubre frecuentemente el hecho de que las decisiones sobre los grandes problemas mundiales son tomadas unilateralmente por pequeños grupos de interés con inmenso poder, por encima del régimen de partidos.
4. Que pretender justificar una intromisión en los asuntos políticos internos del pueblo cubano manipulando mediáticamente el caso de Orlando Zapata -delincuente común y de ninguna manera preso político-, coincide con las políticas contrainsurgentes que han estado aplicándose en América Latina para detener o distorsionar los procesos de transformación emancipadora que están en curso y se suma al criminal bloqueo al que ha sido sometido el pueblo cubano, por el simple hecho de no aceptar imposiciones y defender su derecho a decidir su destino con dignidad e independencia.
5. Que compartimos la preocupación mostrada por los parlamentarios sobre el respeto a los derechos humanos en Cuba pero la extendemos al mundo en su totalidad. Así como les preocupa el caso del delincuente fallecido (que en 40 años no tiene ningún antecedente similar), los invitamos a exigir el fin de la ocupación de Gaza y del hostigamiento al pueblo Palestino, que ha provocado no una sino miles de muertes; de la intervención en Irak y Afganistán sembrando muerte y terror en pueblos y ciudades; de los bombardeos en esos lugares con el argumento de defender la democracia; el fin de la doble ocupación de Haití; el cierre de la prisión de Guantánamo y la entrega de ese territorio a Cuba, a quien le pertenece; la devolución de las islas Malvinas a Argentina; y, por supuesto, el fin de un bloqueo que viola los derechos humanos del pueblo cubano y que puede poner en duda la calidad moral de quien exige trato humano para un delincuente cuando se lo niega a un pueblo entero.
El acoso económico y mediático al que está siendo sometida Cuba, aun antes del deceso del preso común Orlando Zapata, constituye un atentado contra los derechos humanos y políticos de un pueblo que decidió hacer un camino diferente.
Exigimos respeto a los procesos internos del pueblo cubano para definir y ejercer su democracia, y consecuencia con los principios universales de no intervención acordados por las Naciones Unidas.
Red en Defensa de la Humanidad
http://www.porcuba.org/
lunes, 8 de marzo de 2010
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres
Gioconda Belli
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.
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